Columna

Informe publicado en Euro Observer por Philipa Mladovsky y Tiziana Leone

Specialist human resources for health in Europe: are we ready?


Comentario: Jordi Colomer.

Los autores exploran las bondades y limitaciones de los datos disponibles en la actualidad sobre los recursos humanos empleados en salud a nivel de la Unión Europea (UE).

En este sentido, se analizan patrones de distribución por 100.000 habitantes, con la incidencia y prevalencia de dos enfermedades (isquemia coronaria y depresión unipolar) con la finalidad de conocer a través de los distintos países de la UE si existe una relación entre la oferta y las necesidades de determinados especialistas (cardiología y psiquiatría). El objetivo es poner de manifiesto la necesidad de futuras investigaciones más que una aproximación de carácter planificador.

Según el informe, aparece un creciente interés en la planificación de los recursos humanos relacionados con la salud y una señal evidente es la existencia de los distintos informes publicados por la Comisión Europea con la edición del libro verde en el 2008, su informe posterior del 2009, así como los distintos informes del WHO y de la OCED.

Se han propuesto cuatro grandes argumentos para intentar establecer unos criterios útiles para poder planificar las necesidades en los próximos años de trabajadores de la salud, así como sus competencias y responsabilidades. Primero, necesidades cambiantes de los servicios asistenciales por las variaciones de los perfiles de la población a nivel demográfico, epidemiológico y socio cultural. Por un lado, el envejecimiento de la población europea requiere necesidades de servicios adecuados para la gestión de condiciones crónicas, salud mental, cuidados de larga estancia, sociales y, posiblemente en algunos países de la EU, también a la infancia y salud maternal. Por otro lado, la aparición y reaparición de enfermedades infecciosas, en algunos casos relacionadas con la inmigración.

En segundo lugar, los patrones de oferta y demanda son variables por los cambios de las expectativas, el incremento de sociedades multiculturales, las innovaciones tecnológicas y organizativas en relación con las mejoras practicadas en el sistema de salud (como el papel de la Atención Primaria, y la coordinación e integración con la Atención Especializada). Tercero, en relación a las previsiones de jubilación, feminización, expectativas en la vida laboral, que han comportado un aumento en el papel de la Enfermería y la migración de profesionales entre distintos países. Y el cuarto argumento se basa en la realidad de los efectos a largo plazo por las decisiones que se toman en la actualidad. Por ejemplo, el tiempo necesario de aprendizaje de muchos especialistas.

En este informe se subraya que la planificación de los recursos humanos es muy compleja y variable en el tiempo. La historia esta repleta de ejemplos y dificultades, como la inadecuada metodología de planificación en Gran Bretaña, que produjo una sobreoferta de profesionales en las últimas décadas que no se corresponde con las recientes publicaciones sobre su escasez.

El WHO ha definido cuatro principales métodos para planificar el futuro a nivel nacional y ha descrito las limitaciones de los distintos métodos y su escasa relación con las necesidades a nivel nacional, sus políticas, necesidades y resultados por ser inadecuados, por tratar de forma insuficiente aspectos cualitativos como considerar sólo profesionales médicos y de Enfermería, ignorar su dedicación laboral, variaciones en su práctica, la posibilidad de sustitución de su trabajo por otros profesionales de la salud y, así mismo, los distintos niveles de su productividad. Por otro lado, las planificaciones no ponen mucho interés en el PIB y en los ingresos de los profesionales que parecen, sin embargo, determinantes importantes en la futura oferta de médicos especialistas.

Además de estas grandes tendencias en los cambios de los profesionales de la salud, se comentan los grandes niveles de desconocimiento de las iniquidades geográficas en el interior de los distintos países, y la variabilidad en la utilización de los servicios asistenciales y los distintos grupos socio económicos.

Este informe cita, entre otros, que la planificación puede estar altamente politizada como resultado de los distintos forcejeos entre los profesionales de la salud y las políticas de empleo basadas en las variaciones en la demanda, y por la dificultad de predecir las implicaciones de la feminización y envejecimiento de los distintos profesionales de la salud. Los métodos de planificación, incide el informe, necesariamente deben tener en cuenta los extensos determinantes de salud, los cuales sugieren que no esta clara la relación entre la provisión de salud y la incidencia y prevalencia de las distintas enfermedades. Para terminar, los autores resaltan las dificultades en la planificación por los cambios rápidos e impredecibles de las innovaciones tecnológicas que pueden alterar las necesidades de recursos humanos.

El informe sugiere que estos los estudios de oferta de profesionales deberían ser realizados de forma independiente de los que realizan las distintas asociaciones profesionales para evitar los inevitables conflictos de intereses. Por consiguiente, una agencia gubernamental, o un grupo interdisciplinar independiente pueden ser la mejor plataforma para afrontar estas revisiones, teniendo en cuenta la opinión de los distintos grupos de interés.

A la vista de este abanico de variables, los autores se preguntan si es factible o deseable una planificación de estas características a nivel de la UE. Los datos de que se dispone de los profesionales de salud de la UE están recogidos por Eurostat. Esta base de datos incluye sólo Enfermería y profesionales de la Medicina subdivididos en 24 especialidades y ocho en el caso de Enfermería. Los datos en las dos últimas décadas muestran un incremento de anestesistas, dermatólogos y gastroenterólogos, con niveles similares de cardiólogos y médicos de cabecera, aunque se aprecia un ligero descenso en Alemania, Eslovenia y Estonia.

El estudio, diseñado a razón de explorar la utilidad de los sistemas de información disponibles en la UE, lo realizan con aquéllas dos especialidades por su fuerte relación con los cambios demográficos y epidemiológicos experimentados en lo últimos veinte años (enfermedades isquémicas responsables del 11,1 por ciento del total de las discapacidades ajustadas a la edad, como los desórdenes depresivos unipolares el 5,6 por ciento del total) y su fuerte relación con la especialización de los profesionales.

Tanto en la especialidad de cardiología como psiquiatría se observan grandes diferencias entre los distintos países de la UE y su variabilidad en relación a la prevalencia de las enfermedades estudiadas. En ambas especialidades, en parte por la falta de definición de la especialidad. En cardiología, por su solapamiento con medicina interna, y, en el caso de psiquiatría, es relevante la variabilidad de la consistencia en la definición de las enfermedades de salud mental a través de los distintos países.

A través de este “rudimentario análisis” (término empleado por los autores) éstos ilustran las variaciones importantes en la comparación realizada entre los distintos países. Muchas de las limitaciones expresadas en este documento se amplían cuando se utilizan a nivel de la UE. La base de datos disponibles a este nivel pone de manifiesto la necesidad de armonizar y desagregar por edad, género y concentración geográfica. Por otro lado, aunque la movilidad de los profesionales de la UE se basa en el mutuo reconocimiento y estándar profesional, existe una enorme variación en la práctica entre los distintos profesionales. La diversidad de ésta práctica aumenta las diferencias en la provisión de los servicios, por ejemplo las diferentes competencias entre los médicos de Atención Primaria si actúan como gate-keeping, de forma privada o en un centro de base comunitaria.

PDF - 427.1 KB

Para la planificación, el contexto es muy relevante, como entender las variaciones en la capacidad regulativa de médicos especialistas en los distintos países miembros de la UE, las distintas instituciones existentes para su acreditación perceptiva, los modelos para asignar las especializaciones, y la diferente gradación en la descentralización en la toma de decisiones. Por otro lado, el sistema de financiación también afecta al número de especialistas, en particular con respecto a los sistemas de pago (por ejemplo si son por acto, asalariado o por cápita).

En conclusión, la calidad de los datos y la información necesaria para ser útil para comparar los distintos recursos humanos empleados en la salud entre los distintos países, deberán aumentar de forma relevante, concluyen los autores, dado que es una urgente necesidad para la UE incentivar estudios de estas características.

PINCHE EL PDF ADJUNTO PARA ACCEDER AL INFORME.

Crear pdfVer en pdf | Versión para imprimir de este documento Versión imprimir | Enviar la referencia de este documento por email enviar por email