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La sanidad pasa por quirófano


Publicado en laverdad.es por J. P. P. / R. Fernández

Los problemas de déficit y la falta de financiación están asfixiando el modelo sanitario español y murciano; los expertos abordan cómo garantizar el futuro del sistema sin perder sus señas de identidad: su carácter público y universal.

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Los participantes en el ’Foro LV’, durante su encuentro en ’La Verdad’ :: Nacho garcía / AGM

19.648 trabajadores, 105.000 intervenciones quirúrgicas al año, 1,4 millones de pruebas diagnósticas al día. El Servicio Murciano de Salud es una organización gigantesca que no pasa -hay unanimidad en ello- por su mejor momento financiero. La crisis golpea con fuerza y en toda España se ha abierto el debate sobre el futuro del sistema. ¿Cómo hacerlo sostenible? ¿Son necesarios cambios profundos? ¿Se ha acabado el modelo tal y como lo conocemos ahora? Seis expertos abordan para los lectores de ’La Verdad’ el futuro de la sanidad pública regional en una nueva edición del ’Foro LV’.

A la cita acuden José Antonio Alarcón, director del Servicio Murciano de Salud (SMS); José Luis Aguayo Albasini, jefe de Cirugía General del Morales Meseguer; Mariano Guerrero, secretario general de la Sociedad Española de Directivos de Salud y exgerente de La Arrixaca; Juan de Dios González, presidente de la Sociedad Murciana de Medicina Familiar y Comunitaria; Inocencia Gómez, gerente de la empresa pública Giscarmsa; y Roberto Ferrándiz, actual director del USP San Carlos y exdirector de La Arrixaca. El director del SMS, Alarcón, abre el fuego, y lo hace sin ambages: «A veces nos toca vivir momentos históricos. Es el momento de ponernos a pensar y replantearnos cosas». El debate no puede eludirse. «Si nos ponemos una venda en los ojos, probablemente en un tiempo no muy lejano podríamos tener serios problemas», señala.

Pero, ¿cuáles podrían ser esas medidas necesarias para salvaguardar el sistema? José Luis Aguayo Albasini pone la primera alternativa sobre la mesa: «Hay que hablar de corresponsabilidad del gasto, y eso implica quizá el copago por parte de los pacientes». Inocencia García, la directora de Giscarmsa (empresa pública que se ha encargado de la construcción de los nuevos hospitales de Cartagena y Mar Menor), apunta a que la medida podría tener un carácter «disuasorio».

Revisar servicios

Sin embargo, no todos los expertos reunidos por ’La Verdad’ apoyan esta opción. Juan de Dios González, que representa en la mesa de debate a los médicos de Atención Primaria, recuerda que «se ha demostrado que el copago no sirve para nada». Por su parte, Mariano Guerrero, con amplia experiencia en la gestión, propone que la medida se implante en los servicios no esenciales. «Hay que analizar el catálogo de servicios y quitar cosas que no son esenciales, o al menos establecer para ellas un copago. Por ejemplo, no es lo mismo atender una parada cardiorrespiratoria que la recanalización de una ligadura de trompas». Guerrero, que actualmente dirige el Máster y la Cátedra de Gestión Sanitaria de la UCAM, defiende vehementemente que ha llegado el momento de «hacer una poda de todo lo que no es esencial». Eso significa eliminar prestaciones «que de hecho no existían cuando empezó el sistema, en los años 80».

El Estado y las comunidades autónomas estarían ya analizando algunas iniciativas en este sentido, advierte. Son, sin embargo, análisis que se están realizando fuera de los focos para evitar distorsiones. Medidas de este tipo son impopulares, pero Guerrero advierte de que «los defensores del sistema público tal y como está serán sus verdugos, y los que apuestan por reformas serán quienes lo salven».

Más allá de las distintas alternativas, en el diagnóstico hay consenso. «Tenemos un sistema infrafinanciado con un cartera de servicios elevadísima», advierte el jefe de Cirugía del Morales Meseguer, Aguayo Albasini. La distorsión llega a tal punto que el funcionamiento del propio sistema «es un milagro», subraya. Los datos respaldan su tesis: el SMS arrastra un déficit de 814 millones de euros. «El sistema va a llevar a la quiebra los presupuestos de cada región», advierte Roberto Ferrándiz, actual director del USP San Carlos y con experiencia también en la sanidad pública (fue director de La Arrixaca).

Pero este análisis no tiene por qué llevar a la tijera como único camino. El doctor Aguayo Albasini insiste en que el sistema sanitario tiene una insuficiente financiación. «Estamos un punto o dos por debajo de otros países» en inversión en Sanidad en relación al PIB, advierte. Pero incrementar los recursos es en estos momentos complicado. «Han caído los ingresos por IVA y por IRPF. Hay menos dinero en la caja, y con lo que tenemos hay que ser eficientes», subraya Inocencia Gómez. «El informe Abril ya advertía de muchas medidas que habría que tomar, pero no se tomaron», añade. Ahora, considera que coger el toro por los cuernos es ya ineludible. En este análisis coincide Mariano Guerrero: «La necesidad de reformas choca con el cortoplacismo de la política. Pero ahora es el momento, hay que hacerlo ya».

Parece necesario un pacto de Estado por la Sanidad. Pero José Antonio Alarcón, director del Servicio Murciano de Salud, lamenta «la falta de liderazgo en el Consejo Interterritorial de Salud, donde se sientan la ministra y los consejeros de todas las autonomías». Roberto Ferrándiz también considera que ha llegado el momento de unificar criterios. «No podemos tener 17 modelos de gestión diferentes», subraya. Pero las desigualdades no solo se producen entre comunidades autónomas. También falta mayor coordinación dentro de los servicios autonómicos de salud. «No puede ser que los centros de salud sigan protocolos diferentes en un test de embarazo, o que haya diferencias para acceder a una densitometría», denuncia Juan de Dios González.

Pero no solo las administraciones y los gestores tienen trabajo por hacer. Los profesionales y los propios usuarios de la sanidad deben implicarse, porque el futuro del sistema público nos compete a todos. «Es necesario concienciar a la población frente a la excesiva demanda», considera Inocencia García. José Luis Aguayo cree también que hay que incidir en la educación sanitaria. Fomentar el autocuidado y mejorar las políticas de prevención es básico, señala.

’Empresarizar’ la gestión

El debate sobre los modelos de gestión está presente en toda España desde hace algunos años. Mariano Guerrero apuesta «por una alianza público-privada» y recuerda que la Comunidad de Madrid «ha optado por un modelo en el que la gestión es privada, porque lo que determina que un sistema es público es su financiación, y no la gestión». Guerrero apuesta por «empresarizar» esa gestión. «No pasarán más de cinco años sin que el 90% de los hospitales de este país dejen de tener la estructura actual. Pasarán a tener un consejo de administración», vaticina.

Frente a la disyuntiva gestión pública o privada, el cirujano José Luis Aguayo apuesta por «una gestión eficiente», que no necesariamente tiene que pasar por la privatización. También el director del Servicio Murciano de Salud, José Antonio Alarcón, se define como «defensor de la sanidad pública», y apuesta por aprovechar «las sinergias» de los centros concertados y los hospitales públicos.

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