Información sobre SEDISA

LA CRISIS OBLIGA A TRABAJAR UNIDOS A DIRECTIVOS Y PROFESIONALES

La confianza entre servicio regional y gerencia de centro determina la capacidad del clínico como gestor


Javier Barbado / Imagen: Miguel Ángel Escobar y Diego Sánchez Villasante. Baiona

De una relación fluida entre las altas direcciones de la sanidad autonómica y las gerencias de hospitales y centros de salud depende, en buena medida, el grado de compromiso e incluso de competencia del profesional clínico al que se le asigna una tarea directiva.

JPEG - 65.9 KB
De izq. a dcha.: José María Pino Morales, director general de Asistencia Sanitaria de Castilla y León; José Manuel González Álvarez, gerente del Complejo Hospitalario de Pontevedra (en breve Gestión Integrada del Área Pontevedra-Norte); Luis Verde Remeseiro, gerente del Área Sanitaria de Ferrol (Galicia); y Antonio Alemany López, dir. gral. de Atención Primaria de Madrid.

En esta premisa se resume la intervención de tres altos cargos de la sanidad española en una de las mesas redondas del I Encuentro Gallego de Directivos de la Salud, celebrado la semana pasada en Baiona (Pontevedra), y que ha logrado reunir a más de 60 directivos de la salud de la región y del resto de España. El foro ha sido organizado por Sanitaria 2000, empresa editora de este periódico; auspiciado por la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa) y patrocinado por la compañía alemana Dräger.

Esta realidad no es nueva, pero se hace más palpable en tiempos de restricción presupuestaria en los que nada se da por seguro, incluidos los pagos a los proveedores o de la nómina de los profesionales sanitarios. “El crecimiento del gasto [sanitario] no es un problema nuevo, pero sí lo es que, ahora mismo, no hay dinero para esos pagos. Por eso es el momento de los políticos y gestores valientes (macrogestión) que logren transmitir al gestor clínico (microgestión) que la organización en que trabaja es consecuente con la realidad”, aseveró el director general de Atención Primaria de Madrid, Antonio Alemany.

Este alto cargo de la administración pública madrileña recordó el conflicto que aflora entre gestores y clínicos, a saber: mientras los segundos se afanan por el “principio de justicia” dirigido a la salud de cada paciente como deber esencial, los primeros añaden como máxima el “principio de equidad”, la cual requiere de una adecuada distribución de los recursos disponibles. En su opinión, el “abuso moral” no se limita al ciudadano que frecuenta en exceso o sin necesidad los servicios de salud, sino que también se extiende entre los profesionales, gestores y proveedores “que hacen insolvente el sistema”. Así, en la práctica aparece una “relación de agencia” en la que quien contrata (macrogestor) busca lo que anhela el político, lo cual no coincide con lo que desea el mesogestor o gerente ni con lo esperado por el profesional.

Para Luis Verde Remeseiro, gerente del Área Sanitaria de Ferrol, en Galicia, resulta clave que los gerentes y altos directivos “identifiquen al clínico comprometido” y le aporten información que le permita tomar las decisiones adecuadas para la organización sanitaria. “Los clínicos asignan el 70 por ciento de los recursos del sistema sanitario por medio de la relación médico-paciente; por lo tanto, si buscamos eficiencia, el profesional debe sentirse respaldado por el sistema”, concluyó. Por otro lado, como ejemplo de unidad de gestión clínica exitosa citó la de Salud Mental del área que dirige, y destacó la relevancia de los incentivos a los profesionales como elementos clave.

En tercer lugar, el director general de Asistencia Sanitaria de Castilla y León, José María Pino Morales, enumeró algunas ventajas de la gestión clínica, como la mayor autonomía de los equipos de trabajo y el hecho de que, desde el punto de vista político, no se trate de un aspecto que suscite el desacuerdo, ya que todos los prismas de la política buscan la eficiencia de la organización sanitaria. Pero no dejó de recordar sus inconvenientes, en concreto la difícil convivencia entre las unidades de gestión clínica y las que se rigen por el esquema tradicional de funcionamiento; la tensión que se genera entre los profesionales y la presión sindical.

En este sentido, el presidente de Sedisa, Joaquín Estévez, aludió a su experiencia como gerente de hospital en los años 90 en el País Vasco y criticó que, en ocasiones, el servicio autonómico de salud pactase acuerdos con los sindicatos a espaldas de los directivos de los centros, otra prueba de la complejidad de las relaciones entre mandos de gobierno de la sanidad.

Crear pdfVer en pdf | Versión para imprimir de este documento Versión imprimir | Enviar la referencia de este documento por email enviar por email