Editorial

Por Mariano Guerrero, secretario de Sedisa

Qué es la profesionalización de los directivos de la salud



Desde hace más de 25 años, viene siendo habitual la preocupación por la profesionalización de los gestores sanitarios y su papel en la gestión de las organizaciones sanitarias. Algunos de los más veteranos del sector recordarán las sesiones de trabajo de la Escuela Nacional de Sanidad sobre "Capacitación de los Gerentes de Hospitales" en 1987. Sin embargo, aceptemos que ha sido la crisis económica actual la que ha acentuado el interés por conocer el perfil de los gestores sanitarios. Se trata de saber quién dirige las organizaciones sanitarias, tanto públicas como privadas, en el entorno nacional.

Sabemos que el buen directivo es aquel posee los conocimientos, capacidades, habilidades y actitudes pertinentes, y que, además, logra resultados a través de sus colaboradores, en condiciones de eficiencia y se siente satisfecho y reconocido. Es evidente que no basta con que sean buenos técnicos, ejecutores o gestores, que lo han de ser, sino que también han de saber gobernar sensu stricto, servir, diseñar y dirigir proyectos y programas, trabajar por presupuestos, usar el control económico-financiero, manejar indicadores asistenciales y económicos, evaluar las políticas públicas y de las empresas, negociar, elegir socios, dirigir la comunicación, etc.

Hoy nos encontramos con una realidad muy compleja donde la imagen pública y profesional de los directivos de la salud está bien consolidada, aunque, al existir cierta arbitrariedad en su designación, perjudica a su imagen, al estar ausentes el prestigio profesional y la debida formación. Además, son considerados, en muchos casos, como cargos políticos. En algunos casos se ha calificado de intrusismo profesional su elección, existiendo una excesiva dependencia de los ciclos políticos, lo que genera nulas perspectivas de estabilidad y de carrera profesional reconocidas. En muchos casos la evaluación del trabajo no se hace en razón a los resultados, sino a partir de criterios en exceso subjetivos.

Es evidente que la formación específica que han de tener es dispersa, y no existen organismos verificadores de la misma, hay mucha variabilidad en el contenido de los programas formativos Sedisa señaló el desarrollo y defensa de la profesionalización de los directivos de la salud como uno de los puntos a desarrollar dentro de su Plan Estratégico y en este sentido encargó a varios miembros de la Junta directiva establecer una estrategia que analizara la actual situación de los directivos sanitarios, con el fin de contribuir a la profesionalización del colectivo y acercarse a consensuar un perfil básico de directivo sanitario, basado en la formación básica necesaria, en la experiencia acumulada para acometer responsabilidades diferentes en el entorno sanitario, estableciendo las actuaciones a considerar meritorias, las competencias, los conocimientos, las habilidades y las actitudes, estableciendo a modo de un Diccionario abierto de Competencias que se vaya transformando en una norma.

Se han dirigido encuestas a los socios de Sedisa, a expertos independientes y se han establecido mesas de debate y consenso, para poder determinar el nivel profesional (cualificación técnica), y el nivel competencial (habilidades gerenciales).

Los socios de Sedisa son directivos maduros, ya que el 68 por ciento de tiene más de 10 años de experiencia en esta función, con alta variabilidad y dispersión de los niveles retributivos y tan sólo el 53% de ellos ha dedicado tiempo a su formación. Además, el 71 por ciento considera que la selección del directivo sanitario depende de su afinidad política en mayor medida que su experiencia en gestión y solo el 17 por ciento manifiestan tener autonomía en la toma de decisiones.

Los profesionales gestores sanitarios valoran como competencias consolidadas, el conocimiento de la organización, el compromiso con la organización, la planificación, el trabajo en equipo, la resistencia a la adversidad y la planificación. Los expertos encuestados opinan que los directivos sanitarios dedican poco tiempo a la formación y tiene niveles bajos en competencias clave, tales como Liderazgo y Nivel de conocimientos y altas en Compromiso y Conocimiento de la organización y que a la hora de elegir a un directivo sanitario, consideran que la afinidad política influye en un 73 por ciento de los elegidos para el puesto, en contraposición a la experiencia gerencial y al grado de formación. Existen en opinión de los expertos posibilidades de mejora en todas las competencias de los directivos sanitarios.

El reto es conseguir la profesionalización de la gestión sanitaria a través de la adquisición de conocimientos en gestión económica y financiera, en herramientas de gestión y en la mejora de las habilidades de comunicación, e reforzando la creatividad e innovación, la adaptación al cambio, la visión de futuro, las habilidades emocionales, el liderazgo de equipos humanos, las habilidades en comunicación y la mejora del liderazgo, la confianza personal, la anticipación y la visión de futuro. Se trata de un trabajo complejo que requiere la eficacia en situaciones complejas, capacidad de síntesis y desbroce de lo esencial.

En ese sentido, se cree necesario contemplar simultáneamente una acreditación académica y laboral para configurar los pasos ante una posible capacitación profesional de los directivos sanitarios. Los conocimientos en gestión económica y financiera y en comunicación y liderazgo aparecen como los más deficitarios, a juicio de los propios socios de Sedisa.

En este sentido se aconseja que la formación a recibir debe ir basada en la adquisición de Conocimientos técnicos, habilidades directivas y actitudes que se sustenten en habilidades sociales, tolerancia y flexibilidad. También en Competencias, tales como liderazgo, trabajo en equipo, resilencia, integridad, ética, comunicación, dirección y desarrollo de personas, orientación a resultados, orientación al cliente interno, entre otras.

También se precisa de Experiencia. En este sentido es preciso establecer tramos de experiencia, en razón a la complejidad de las instituciones sanitarias. Se trataría de la acreditación laboral, debidamente reconocidas en el Sistema Nacional de Salud, tras el ejercicio de un puesto de dirección.

La acreditación académica debería ser obtenida en aquellas instituciones, escuelas de negocios y universidades debidamente acreditadas para realizar los cursos de docencia y para homogenizar deberían referirse a créditos Bolonia, ECTS ó equivalentes. En este sentido Sedisa debe recomendar que los programas de formación en gestión sanitaria sean avalados por organismos competentes en materia de formación postgrado, como pueden ser los que han recibido la acreditación de Aneca, estableciendo itinerarios curriculares y laborales, que garanticen la profesionalización.

Sedisa plantea esta propuesta a todas las organizaciones de profesionales del ámbito de la gestión sanitaria y de los directivos de la salud, para establecer un acuerdo de mínimos que permitan homogenizar criterios de formación y de experiencia en su ámbito de competencia, y a su vez, Sedisa hace un llamamiento a las autoridades sanitarias con competencias en la formación, para que apoyen los proyectos de profesionalización de los directivos sanitarios, tanto en el establecimiento de una carrera profesional al respecto, como en el establecimiento de un diccionario de competencias y habilidades que sirva de guía docente.

En este sentido la propuesta es consensuar con las autoridades competentes: Ministerio y Comunidades Autónomas un programa básico de formación en gestión sanitaria que se apoye en los actualmente existentes y que han sido avalados y acreditados por Aneca, contactando con las universidades y escuelas de gestión con programas de Formación dirigidos a directivos sanitarios, para participar como organización líder y garantista de los programas de formación específicos y a su vez seguir en el establecimiento no solo de los itinerarios curriculares que los directivos sanitarios han de tener, sino también en los criterios con los que han de ser evaluados, más allá de los criterios de confianza que las autoridades sanitarias establecen en los nombramientos y ceses de directivos sanitarios

Mariano Guerrero. Secretario de Sedisa

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