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CRISTINA GRANADOS, GERENTE DEL ÁREA DE GESTIÓN INTEGRADA DE GUADALAJARA

“Los servicios serán unidades de gestión clínica con presupuesto”



Javier Barbado / Imagen: Pablo Eguizábal. Aranjuez Los servicios y centros de salud castellano-manchegos que lo deseen podrán organizarse en forma de unidades de gestión clínica y manejar su propio presupuesto, lo que aporta mayor margen de maniobra decisoria a los profesionales sanitarios, quienes, en todo caso, sufrirán la dureza de los ajustes presupuestarios al igual que sus colegas del resto de las comunidades autónomas. Lo que, si acaso, diferencia a ésta, según la gerente del Hospital de Guadalajara, y, en las nuevas circunstancias, del área de gestión integrada de esta provincia (lo que incluye a los centros de salud), es el enorme déficit destapado al llegar a la presidencia María Dolores de Cospedal, y que ahora no queda más remedio que taponar aunque ello suponga el abandono forzoso de interinos y la restricción escrupulosa del gasto.

El Gobierno de Castilla-La Mancha hace tiempo que toma medidas de ajuste en Sanidad con más razón, si cabe, que en el resto de comunidades autónomas, dado el elevado déficit acumulado en esta autonomía. ¿Cómo vive usted la situación no ya en Castilla-La Mancha, sino, más en concreto, en el Hospital de Guadalajara?

Tras las elecciones y la llegada al Gobierno del María Dolores de Cospedal, se vio que, efectivamente, había un déficit mayor del que se pensó en un principio. El déficit se fue descubriendo según íbamos llegando a las instituciones, y, cuando se planteó el total de lo que había, se decidió que había que tomar una serie de medidas para, efectivamente, garantizar los servicios a los ciudadanos. Se aprobó un plan de medidas en toda la Comunidad, y, en lo referido al sector sanitario, se elaboró todo un plan estratégico que no era solamente un plan de medidas a corto plazo, sino también a medio y largo plazo.

Lo primero que se estudió fue la parte estratégica de cómo iba a ser la Sanidad en Castilla-La Mancha, y ésa es la razón de que seamos gerencia integrada de área, es decir, el primer proyecto consiste en integrar la Especializada con la Primaria, y, en muy corto plazo de tiempo, también con todo el sector sociosanitario. Los equipos directivos llevan, de este modo, toda la integridad asistencial de los pacientes, y creo que ése es el proyecto más bonito que tiene Castilla-La Mancha.

En cuanto a la aprobación de todos los ajustes que deben hacerse, se aprobó un decreto en el mes de marzo, que firmó el gerente del Sescam, en el que estaban todas las medidas que íbamos a tomar. Seguramente lo que pasa es que Castilla-La Mancha las está tomando todas a la vez, o una detrás de otra, y eso es lo que está llamando más la atención. En el decreto, se planteó el aumento de la jornada a las 37 horas y media, y eso hizo que el pago que se hacía por actividad extraordinaria (lo que todo el mundo conoce como “las peonadas”) desapareció en nuestros hospitales, y toda la actividad que estamos haciendo ahora es contra ese aumento de jornada. También hubo una revisión de la situación de las guardias, la disminución del pago de la hora de guardia (Castilla-La Mancha pagaba, a partir de la quinta guardia, de una forma especial que también se ha cancelado), el complemento de IT ha disminuido para todo el personal de la Junta y no solamente para el Sescam…

Y luego estamos con una segunda revisión de medidas, tales como la revisión asistencial de todas las plantillas de los hospitales, de forma que se han adecuado a las necesidades que tenemos, de donde procede lo que se ha oído sobre que va a haber interinos que salgan de los hospitales de Castilla-La Mancha. Y se ha hecho un estudio asistencial de todos los puntos de atención continuada, es decir, los puntos de urgencias de los centros de salud, y va a haber disminución del horario de esos centros (en veintitrés en toda Castilla-La Mancha).

¿Ve necesario, o, incluso, imprescindible, que proliferen los modelos de colaboración público-privada en los hospitales del Sistema Nacional de Salud?

Bueno, en Castilla-La Mancha se van a hacer dos cosas distintas: por una parte, el modelo PPP para cuatro hospitales pequeños (y lo cierto es que es en los grandes donde, a los directivos, nos parece más complejo hacerlo); y, por otra y de acuerdo con lo explicado por el gerente del Sescam, Luis Carretero, el personal sanitario sigue siendo estatutario. Se trata del primer proyecto que va hacerlo de este modo, es decir, va a ser gestión privada pero el personal sanitario va a seguir perteneciendo al Sescam.

Eso en cuanto a los dos hospitales pequeños. En cuanto a los dos otros dos centros, el Hospital de Toledo y el Hospital de Guadalajara, que son dos obras que ya estaban iniciadas, pero que las empresas abandonaron el proyecto porque no había habido impago en los tres últimos años, lo que ha hecho el Sescam es plantear el futuro de esos dos hospitales, que van a hacerse conforme al modelo PFI.

¿Cómo deberían ser, en general, el nombramiento y la duración en el cargo de los directivos de la salud en España?

Bueno, y digo que estoy en una comunidad que ha sido la pionera [en escoger a sus directivos sanitarios en función de su perfil técnico]. La presidenta Cospedal apoyó al consejero Echániz en su proyecto de que fuéramos todos gestores. Los gerentes de los hospitales de Castilla-La Mancha vienen de comunidades autónomas totalmente distintas, con ideologías políticas distintas y con trayectorias profesionales muy distintas. En estos momentos, en los dos grandes hospitales, en Toledo y en Albacete, hay dos personas absolutamente reconocidas por todo el sector como son Alfonso Flores y José Luis de Sancho, personas que han trabajado en Cataluña, País Vasco, Asturias, Madrid… tienen una larga trayectoria profesional.

Como digo, cada uno hemos venido procedentes de una comunidad autónoma distinta con un planteamiento distinto, pero todos los que hay son persona que tienen trayectoria como gestores, y todos venían con experiencia en el sector, y eso ha sido un apoyo muy importante por parte del consejero Echániz: quería profesionales para este proyecto, que sabíamos que iba a ser muy difícil y muy duro y necesitaba, en fin, a gente con experiencia.

¿Considera importante incentivar al profesional para motivarlo, o, en el contexto de crisis, queda fuera esta posibilidad?

A ver: todo el planteamiento del plan de medidas lleva a dos cosas que son básicas. Una de ellas es que, en efecto, hay que hacer ajustes. Pero la cuestión es, ¿hacia dónde queremos ir? El proyecto de Castilla-La Mancha es un proyecto de unidades de gestión clínica, es decir, los servicios y los centros de salud que lo deseen se van a convertir en tales con un presupuesto para ellos y gestionado por ellos con una parte muy importante unida a la incentivación a partir del ahorro.

Por otro lado, todas las medidas se han plasmado en un contrato de gestión (Castilla-La Mancha hacía mucho tiempo que no firmaba uno –sus servicios, centros de salud…–). Contiene una serie de medidas con indicadores que van a asociados a un tanto por ciento de productividad. No sé si seremos capaces de hacerlo, pero el proyecto que tiene en marcha el Sescam es que, una vez congelado el sueldo, a partir de ahora todo el crecimiento sea en productividad, hasta poder llegar a un 20-30 por ciento del sueldo de los profesionales en este concepto.

¿Qué importancia se le da, en el Hospital de Guadalajara, a la acreditación de los servicios?

Castilla-La Mancha tiene un proyecto de certificación ISO de una serie de unidades. Ahora mismo, se está planteando un modelo de certificación distinto a partir del modelo EFQM con la Fundación Ad Qualitatem. No incluye solo a los hospitales, sino al área. En Guadalajara, nosotros tenemos dos hospitales: el Hospital Universitario y el Instituto de Enfermedades Neurológicas (monográfico de neurología y daño cerebral, muy potente), y luego veintinueve centros de salud, con lo cual hablamos de certificación de toda el área. Y en el caso del Hospital de Guadalajara, probablemente pueda ser piloto en este proyecto de certificar la herramienta para, a partir de ahí, poder certificarnos con este nuevo modelo. Usted ha acudido al Encuentro Madrileño de Directivos de la Salud, organizado por Sanitaria 2000, porque, no en vano, ha trabajado en esta comunidad autónoma. Se ha hablado en este foro de la financiación per cápita, de la gestión mixta y de la posibilidad, factible o no, de trasladarla a los grandes hospitales tradicionales. ¿Qué opinión le merece?

En efecto, me han invitado porque, hasta hace ocho meses, formaba parte de la Comunidad de Madrid. Esta autonomía tiene ahora un proyecto muy bonito, que es la financiación per cápita en función de la actividad y midiendo las cosas. El proyecto acaba de empezar. Eso se puede hacer en los hospitales, pero lo que se ha planteado en el Encuentro es el modelo de gestión con independencia de la cápita. Casi todos los gerentes creemos –como ya he dicho– que los grandes hospitales serán más difíciles de cambiar, pero que, en cualquier caso, lo que hay que cambiar es no tanto el modelo de financiación como el de gestión. Lo que sucede es que, muchas veces, la financiación va a ayudar a la gestión en el centro: seguro.

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