Libros

Ediciones Paidós. 263 páginas. 2009

La mirada social


Alain Touraine (Traducción de María José Furió)

D. C. M. / Un ensayo en el que Touraine muestra con gran maestría crítica la rapidez de los cambios, en todas las esferas y prácticamente en todas las sociedades actuales. Cambios, no obstante, que están llenos de incertidumbres, vulnerabilidades, pero a la vez, de nuevas fortalezas y posibilidades para la misma humanidad.

El autor encadena momentos y transformaciones históricas y muestra como los pasados imprimen los presentes y cómo, a la vez, estos presentes nos llevan a tener, según las tesis del autor, a cambiar nuestra manera de pensar. La mundialización en gran parte facilitada por las tecnologías marca nuevos horizontes sociales y nuevos retos a los cuales enfrentarse.

Escribe Touraine: “Ese mundo que ha vivido una transformación tan acelerada se siente al mismo tiempo frágil, amenazado por todo tipo de catástrofes de carácter ecológico, biológico y demográfico.

La idea de progreso tal como el movimiento comunista la recogió de manos de las democracias, paralizadas por el miedo, ha sido abandonada en todas partes, y la incertidumbre convive con la angustia, particularmente en África, con su población diezmada por el sida. Por último, el siglo XXI arranca con un enfrentamiento de orden militar y religioso entre Estados Unidos y nuevas expresiones religiosas y políticas del Islam, que tomaban el relevo e los nacionalismos de Nasser (Egipto, de Mossadegh (Irán) o de los beathistas iraquíes y sirio”. El libro se compone de tres partes:

Punto de partida.

Primera parte: Una sociedad ciega.

Para acabar con el discurso interpretativo dominante. La revolución imaginaria. Acabar con el sujeto. Políticas defensivas. Sombras y luces.

Segunda parte: Una nueva mirada.

Introducción a la segunda parte: el teatro se llena. La modernidad. El sujeto. Conflictos y movimientos. El sujeto, el otro y los otros.

Punto de llegada. El autor pone al individuo, a la persona, frente a su responsabilidad como tal, evitando que se diluya en el concepto de sociedad y haga dejación de esa responsabilidad.

“Es preciso entonces volcarnos ya en intentar comprender de esta nueva modernidad que se mantiene fiel a los principios generales de la modernidad pero que a la vez rompe definitivamente con el historicismo, marxista o de otro tipo. […] Quienes hablan de tecnocracia o de tecnoburocracia se engañan si creen que dichas categorías definen a los que detentan el poder. Éste está casi siempre en manos de individuos o de grupos que no tienen a la tecnicidad ni la racionalidad ente sus principales preocupaciones, ni, sobre todo, tienen los derechos humanos como preocupación más acuciante y constante”.

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