Editorial

Por: María Luz del Valle*

Los nuevos líderes que necesita el Sistema Sanitario



Revisando alguna de las entrevistas realizadas a gerentes de hospitales, me llama la atención una de ellas en la que en el titular empieza hablando de “Los errores suponen sobrecostes”. Esta frase conduce a reflexionar acerca de dos cuestiones. Por una parte, en la idea que nos viene a la mente cuando se piensa en un gerente o director de un centro sanitario. Se piensa en un profesional con gran experiencia y amplio conocimiento tanto del ámbito sanitario como de la gestión, desde luego muy lejos de alguien que comete errores.

La segunda conclusión es que este gerente que hace el comentario, en primer lugar debe ser una persona humilde, ya que reconoce que, a veces, a pesar de la experiencia y del saber, las decisiones adoptadas pueden no ser las mejores. Además, probablemente, es una persona segura, con autoestima y responsable, ya que asume las consecuencias de sus propias decisiones. Una persona con valores.

Esta referencia me facilita la introducción del nuevo líder o directivo. El directivo actual no necesariamente es una persona con carisma, con cualidades innatas, que todo lo sabe y resulta infalible. El líder actual debe ser una persona con valores, responsable, honesta, consecuente, perseverante, equitativa, flexible. En sus relaciones muestra una mente abierta a la escucha, promueve la colaboración y participación de los equipos y reconoce los éxitos y a las personas.

Hoy en día, está claro que la habilidad de un gran líder está muy asociada a la capacidad de rodearse por un buen equipo, apoyarse en él, estimularlo y saber reconocerlo. Al invertir tiempo obteniendo las ideas y el apoyo de las personas, un líder fomenta la confianza, el respeto y el compromiso de su grupo.

Por otra parte, el abordaje de las estrategias y la toma de decisiones se enriquece con las distintas habilidades, conocimientos y experiencia de los miembros del equipo. Richard Boyatzis, en El líder resonante, define a las personas resonantes como aquellas que sintonizan mejor con los demás y mantienen relaciones más transparentes.

Otro concepto interesante es el de la humildad. Según J. Walters “el liderazgo es una oportunidad de servir; no de lucirse”. Hay que saber apreciar y reconocer que cuando un hospital u otro tipo de organización obtiene buenos resultados de una forma mantenida, detrás hay muchas personas y equipos que contribuyen a ello, además de la dirección que lógicamente influye.

Pero, en estos tiempos difíciles, en la actual coyuntura de crisis, lo que genera más debate en cuanto al liderazgo, es qué cualidades son las que más se deben ponderar a la hora de identificar y seleccionar a un directivo, en nuestro caso sanitario. Es un escenario de recursos limitados, sobre los que se aplican sucesivos recortes, con una elevada demanda de actividad y unos compromisos de calidad, en muchos casos de difícil cumplimiento sin incremento de recursos, con serias dificultades de recompensar e incentivar a los profesionales que mejor contribuyan a los objetivos y al éxito de la organización.

En estos momentos, además de los valores y el liderazgo compartido y participativo, la flexibilidad es imprescindible y, la creatividad, la diferencia entre el éxito y el fracaso. Ser capaz de adaptarse, innovar y motivar a los equipos en cada situación puede suponer el diferencial necesario para salir adelante.

Según G. Bernard Shaw, “algunas personas echan la culpa a las circunstancias, pero las personas que avanzan buscan las circunstancias y, si no las encuentran, las crean". Por supuesto, la experiencia es importante y también el conocimiento del sector y del entorno, pero para orientar el futuro y dirigir a las organizaciones, hoy más que nunca es preciso construir sobre sólidos valores e innovar.

Sin duda, los conceptos mencionados son fundamentales y están muy presentes en nuestra mente; sin embargo, en las organizaciones sanitarias a veces no dedicamos un mínimo tiempo a reflexionar sobre ello con los equipos y a asegurar que compartimos la misma visión.

Haciendo una breve síntesis de las ideas revisadas, destacaría las de valor, innovación y asegurar el futuro. O expresado de otro modo: “Crear valor sostenible”, que es el lema del próximo Congreso Nacional de Hospitales y Gestión Sanitaria, que se celebrará en Bilbao el próximo febrero.

Será el 18º Congreso celebrado, la mayoría de edad, en una de las crisis más importantes que se vienen sucediendo. Las cuestiones planteadas centrarán muchos de los debates, así como distintas áreas temáticas de profundo interés en nuestro sistema sanitario.

El intercambio de conocimientos y experiencias entre todos los directivos y gestores que trabajamos en él, enriquecerá nuestra visión y contribuirá a reorientar nuestras respectivas organizaciones, en el plano micro, pero cuya evolución y difusión esperemos que se traslade al macro.

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