Editorial

Por Mariano Guerrero

Los ciudadanos y los servicios sanitarios



La Carta de Ottawa de 1986 es el primer gran referente mundial en cuanto a promoción de la salud. Entre las cinco áreas estratégicas para la promoción de la salud, está la participación de las personas en las decisiones que inciden en su salud y el desarrollo de habilidades personales necesarias para vivir una vida saludable. Se trata del paciente activo, al contar con los conocimientos, habilidades y competencias para hacerse responsable de su salud, entendida ésta como un bien individual, y no solo la ausencia de enfermedad.

A su vez, la práctica clínica hoy día es cada vez más compleja. La comunicación con los pacientes es cada día más necesaria y la tradicional relación asimétrica y paternalista entre el profesional sanitario y el enfermo va desapareciendo, al adquirir éste un papel más activo en las decisiones sanitarias, tendiéndose a una medicalización de la vida. A su vez, podemos distinguir entre la enfermedad desde un punto de vista clínico, orientada sobre la aplicación apropiada del conocimiento médico, y la percepción que sobre la enfermedad y la salud tienen los ciudadanos, muy vinculada en cómo el proceso del enfermar influye en sus vidas. Se trata de la salud percibida.

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Mariano Guerrero.

Existen, en el entorno sanitario, tres tipos de cuidados: los cuidados y asistencia a otros (en ello se basan los servicios sanitarios); los cuidados entre grupos, es decir, los grupos favorecedores; y los cuidados a uno mismo, es decir, el autocuidado, que necesita factores personales tales como la motivación, voluntad, conocimientos, actitudes y hábitos y otros factores externos o ambientales de tipo cultural, ideológico, social y político.

Por ello, en el caso del paciente activo, el autocuidado comprende todas las acciones y decisiones personales y sociales para prevenir y tratar su enfermedad y todas las actividades individuales dirigidas a mantener y mejorar la salud. Se trata de trasladar la responsabilidad desde el estado paternalista al ciudadano responsable, con una visión más preventivista, más salubrista y menos asistencialista. Se trata de una expresión inteligente de la prevención.

El autocuidado genera un cambio en la ubicación donde se presta la asistencia sanitaria. El ciudado de la salud se lleva a cabo donde el paciente se encuentre, preferencialmente en su propio domicilio, basándose en prácticas cotidianas y decisiones que realiza una persona, familia o grupo para cuidar de su salud, como destrezas aprendidas a través de toda la vida, de uso continuo, que se emplean por libre decisión, con el propósito de fortalecer o restablecer la salud y prevenir la enfermedad, basadas en la cultura a la que se pertenece y en la motivación de los individuos y las comunidades respecto a la salud. Además es necesario para ello estar inmerso en la cultura del aprendizaje, como hecho dinámico centrado en la adquisición de conocimientos, aptitudes y destrezas.

El paciente activo no solo se ayuda sino que ayuda, pues: ¿quién mejor que los pacientes comprometidos con su salud para aportar buenas ideas y mejoras para el sector sanitario?; y, ¿quién mejor que los entornos familiares de pacientes para aportar innovación en la prestación de los servicios sanitarios?

No escuchar a los pacientes es un desperdicio social y económico, más cuando hemos de aceptar que nuestras organizaciones sanitarias suelen infantilizar a los pacientes y prestar poca atención a sus sugerencias.

Tenemos que aceptar que hay mucha inteligencia fuera del sistema sanitario de utilidad para el mismo y que las opiniones estructuradas de los pacientes son una fuente inagotable de hacer las cosas mejor, siempre apoyado en profesionales sanitarios con actitud ejemplarizante y pedagógica.

Pero para todo esto es necesaria una reingeniería de muchos de nuestros comportamientos, para aceptar que se puede mejorar lo que pensamos que ya hacemos bien y convencernos de que la máquina organizativa sanitaria puede mejorar y progresar si se abre al exterior, ya que el conocimiento se genera cada vez menos dentro de entornos cerrados, dentro de nuestras propias paredes.

SEDISA y ANDE dedicarán el 19º Congreso Nacional de Hospitales a celebrara en Elche y Alicante en Abril de 2015 a este tema, de hecho el lema del 19º CNH es “Los Ciudadanos y los Servicios Sanitarios”.

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