Entrevista

MÍQUEL TOMÀS, DIRECTOR GENERAL DEL IB-SALUT

“El enfermo responsable suple nuevos copagos”


Por: Julio Villalobos e Isabel Tovar

La mayoría de los ciudadanos, políticos y gestores coincidimos en que disponemos de un excelente sistema sanitario con una gestión transferida a esta comunidad autónoma desde hace 13 años. ¿Cuáles son los principales problemas a que se enfrenta esta comunidad autónoma para dotar a sus ciudadanos de una sanidad equitativa y eficiente?

El principal problema al que se enfrentan las Islas Baleares es el actual sistema de financiación, al que debe sumarse una deficiente transferencia de las competencias en materia sanitaria.

El sistema sanitario balear necesita cubrir unas necesidades que sólo es posible si el sistema de financiación alcanza la media nacional. En cualquier caso, a pesar de esa insuficiente financiación, la comunidad balear ha sido capaz de construir un sistema sanitario eficiente gracias, en gran medida, a los excelentes profesionales de que dispone la sanidad en esta comunidad autónoma.

Las Islas Baleares, en su condición insular, padecen problemas específicos a partir de un modelo de provisión de los servicios sanitarios con una amplia colaboración público-privada. ¿Cuáles son sus rasgos diferenciales? ¿Qué aporta esta diferencia a la atención de la salud de los ciudadanos de esta comunidad autónoma?

Desde el Gobierno hemos trabajado desde el primer día para paliar al máximo los efectos de la doble insularidad y para ofrecer la misma atención sanitaria a los ciudadanos, con independencia del lugar de residencia. Por ello, hemos apostado por la telemedicina y por el desplazamiento de especialistas del hospital de referencia de las Islas Baleares, Son Espases, tanto a Menorca como a Ibiza para evitar que los pacientes tengan que trasladarse a Palma para recibir tratamiento.

Y le pongo un ejemplo: el actual Gobierno ha decidido dotar de un servicio de Oncología Radioterápica a las islas de Ibiza y Menorca. De esta manera, se evitará que los pacientes de estas islas tengan que desplazarse a Mallorca para ser atendidos. Es un tema de justicia social.

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Miguel Tomás Gelabert.

La eficiencia de la gestión en la gestión pública y privada es una de las grandes discusiones en el entorno sanitario actual. ¿Tienen resultados objetivos de esta colaboración? ¿Es realmente eficiente?

El incremento de los costes en tecnologías, procedimientos y fármacos cada vez más eficaces y las limitaciones presupuestarias de los últimos tiempos han incrementado el problema del déficit. Ante esta situación, debemos hacer un enorme esfuerzo para incrementar la eficiencia, porque nuestra obligación es gestionar con responsabilidad los recursos de los que disponemos.

Hemos conseguido mejorar la “eficiencia productiva” y ahora estamos trabajando en mejorar la “eficiencia indicativa”, basada en guías de práctica clínica para que disminuya la variabilidad diagnóstica y terapéutica entre los diferentes centros.

En Baleares hemos apostado por actuar sobre las bolsas de ineficiencia y mejorar la productividad de los centros que gestionamos. Gracias a la inestimable y a la vez necesaria colaboración de nuestros profesionales, hemos sido capaces de realizar más actividad con menos recursos. El 2013 –respecto a los últimos siete años– ha sido el año en que los hospitales públicos han realizado más intervenciones quirúrgicas programadas y más consultas con el especialista.

Como digo, esto no hubiera sido posible sin el esfuerzo de los profesionales. Una vez buscada la máxima eficiencia en los centros públicos, hemos recurrido a la colaboración con la empresa privada con el objetivo de reducir la lista de espera de los procesos quirúrgicos más leves y reducir la demora media de espera. Además, hemos dado un paso más al integrar dos hospitales privados sin ánimo de lucro (San Juan de Dios y Cruz Roja) a la red hospitalaria pública de las Islas Baleares.

También quisiera hacer una mención al concurso de Oncología Radioterápica que licitaremos en breve para las islas de Menorca e Ibiza. Hemos apostado por un modelo en el que pagaremos a una empresa la explotación del servicio. De esta manera podremos ofrecer este servicio algo que, de otro modo, resultaría imposible.

En plena crisis económica, el debate sobre la viabilidad y sostenibilidad de nuestro sistema sanitario está en la preocupación de políticos, gestores, profesionales y ciudadanos. ¿Cuáles son las soluciones para equilibrar el creciente e imparable coste de los servicios sanitarios y la necesidad de su financiación? ¿Son compatibles medidas como el creciente copago con la equidad?

Hemos avanzado mucho en este aspecto, y no es raro hablar de central de compras y logística, unidades de gestión clínica, gestión del paciente crónico, frágil o vulnerable, etc. En el Servicio de Salud de Baleares hemos tenido que aplicar medidas de contención del gasto sin disminuir la calidad de la asistencia y buscando la máxima eficiencia de la gestión. Ofrecer una asistencia de calidad gastando menos no implica hacerlo peor.

En tiempos de escasez, los recursos disponibles marcan también los límites de la práctica clínica. De ahí la imperiosa necesidad de implicar a los profesionales sanitarios, proveedores, sociedades científicas y, en definitiva, a todos los actores del sector sanitario. No soy partidario de introducir nuevos copagos, sino de concienciar a la población del uso responsable y adecuado de los servicios sanitarios.

Algunas comunidades autónomas han optado en sus organigramas por la Gerencia Única de Área para intentar integrar la Atención Especializada, la Primaria, la Sociosanitaria y la Salud Mental. ¿Cree que la Gerencia Única de Área aporta ventajas en la gestión de las organizaciones sanitarias? ¿Está este modelo implementado en algunas áreas de esta comunidad autónoma?

En Baleares existen dos Áreas de Salud de Gerencia Única: el Área de Salud de Menorca, que integra a la Atención Primaria y al Hospital General Mateu Orfila, y el Área de Salud de Ibiza y Formentera, que incluye los centros de salud y los hospitales de Can Misses y de Formentera. Este modelo de gestión facilita la coordinación y la cohesión entre los dos niveles asistenciales garantizando la continuidad asistencial.

En Mallorca, hemos apostado por un modelo sociosanitario, donde los hospitales de agudos Son Espases y Son Llàtzer gestionan las camas sociosanitarias de los centros General y Joan March. De esta manera, se atiende al paciente en el recurso asistencial más adecuado a su proceso médico.

La introducción de las tecnologías de la información en nuestras organizaciones, no se ha llevado a cabo con la eficiencia que su potencialidad presumía. ¿En qué grado de implantación están las TIC en esta comunidad autónoma? ¿Tenemos una organización capaz de utilizar eficientemente estas tecnologías?

Como he comentado con anterioridad, Baleares ha sido pionera en la aplicación de las TIC en la práctica médica. Dos ejemplos son la historia clínica digital y la receta electrónica, que está implantada al cien por cien en el territorio de la comunidad autónoma. Además, hemos apostado por la telemedicina para acortar los tiempos de respuesta y ofrecer una sanidad igual para los ciudadanos de nuestras islas con independencia de su lugar de residencia.

Además, en Baleares hemos desarrollado el Programa de Atención de Pacientes con Enfermedades Crónicas (Papec), una aplicación informática que permite ofrecer a los pacientes crónicos una atención integral y coordinada en diferentes programas (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica –EPOC–), riesgo vascular-diabetes, cuidados de Enfermería e ictus) entre todos los profesionales sanitarios y consolidar la continuidad asistencial de su tratamiento.

Hay muchas personas y organizaciones que se cuestionan la necesidad de una organización gerencial en nuestras organizaciones sanitarias. ¿Cree que los directivos somos realmente necesarios? ¿Cuál es su opinión sobre la aportación de los equipos directivos a la mejora de la eficiencia de nuestro sistema sanitario?

Creo fervientemente que al frente de toda organización sanitaria debe haber un gestor sanitario, porque se gestiona dinero público y esto debe hacerse con total responsabilidad. Los equipos directivos deben colaborar estrechamente con los profesionales sanitarios porque son ellos quienes mejor conocen dónde están las bolsas de ineficiencia.

Con frecuencia, tras un cambio político, asistimos a cambios generalizados en los puestos directivos de las organizaciones sanitarias. ¿Cómo debe combinarse la fidelidad política y la destreza profesionales en gestión para mantener estables los puestos directivos de las organizaciones sanitarias públicas cuya continuidad es crucial para el progreso de la organización que dirigen? ¿A qué nivel se debería establecer el condicionante político a la hora de seleccionar los puestos directivos en las organizaciones sanitarias?

A mi entender, resulta imprescindible profesionalizar la gestión, y para ello necesitamos un modelo en el que los gestores puedan acreditar su formación y experiencia y, sobre todo, que permita garantizarles estabilidad en los puestos.

No hemos de olvidar que los que ocupamos un cargo público, gestionamos dinero de los contribuyentes y estamos obligados a hacerlo con la máxima responsabilidad y trasparencia.

Ha accedido a la Dirección General de la que quizá sea la empresa pública más importante de esta comunidad autónoma. ¿Cómo se están realizando los cambios a los que ha obligado la actual crisis? ¿Hay algunos resultados de esta transformación? ¿Podrían otras comunidades autónomas aprender algo de esta transformación?

El Servicio de Salud de las Islas Baleares representa una tercera parte del presupuesto global de la comunidad autónoma. Una de las premisas fue reducir el gasto para ajustarlo al presupuesto, que para este año es de 1.168 millones de euros.

La crisis económica nos ha obligado a priorizar y movilizar con la máxima eficiencia todos los recursos que tenemos a nuestro alcance con el objetivo de garantizar la sostenibilidad del sistema, siempre manteniendo la seguridad y la calidad asistencial del paciente.

Hemos puesto en marcha medidas como la central de compras, una apuesta por unificar las políticas de compra de todas las gerencias estableciendo unos criterios unitarios en la compra de productos; o el proyecto Hermes, un modelo único y centralizado de los recursos humanos que permite, entre otras cosas, centralizar la nómina de todas las gerencias y establecer una estructura centralizada y organizada, con un mayor control y seguimiento sobre la plantilla autorizada.

Tras un año y medio en esta Dirección General del Ib-Salut. ¿Cuáles son sus objetivos a corto y medio plazo para la organización que dirige?

Mis objetivos siguen siendo los mismos desde el primer día: seguir prestando a nuestros ciudadanos una atención sanitaria de calidad y ajustar el gasto al presupuesto haciendo una sanidad eficiente. Estamos en el buen camino y hemos dado pasos firmes para conseguir estos objetivos. Ahora estamos trabajando en reducir el número de personas que están en lista de espera y, sobre todo, la demora.

Le agradecemos el tiempo que nos ha dedicado así como sus opiniones, que sin duda clarificarán a nuestros socios la postura de la Dirección General del Ib Salut.

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