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JOSÉ CARLOS FRANCISCO DÍAZ, PRESIDENTE DE LA CEOE DE TENERIFE

“La tecnología salvará la sanidad”


Los avances a costes muy reducidos encierran la clave para salir de la crisis

Javier Barbado. Madrid El mismo servicio que la tecnología ha prestado a otros sectores a partir de grandes avances a costes mucho más reducidos encierra la clave para que también la sanidad sea sostenible en el futuro desde el punto de vista financiero. O al menos ésa es la esperanza que alberga el presidente de la patronal de empresarios en Tenerife, quien analiza para Publicación de Directivos de la Salud su visión de la colaboración público-privada y de las fórmulas de gestión alternativas a la tradicional en el Sistema Nacional de Salud como opciones igualmente recomendables en el contexto de la crisis económica.

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José Carlos Francisco Díaz, presidente de la CEOE de Tenerife y exconsejero de Economía y Hacienda del Gobierno de Canarias.

¿En qué se diferencia el gerente de un hospital público del que dirige uno privado?

Gestores son todos, trabajen en el ámbito público o en el privado. Pero, de alguna manera, el gestor público es un gestor amputado en el sentido de que maneja mucho el gasto pero, sin embargo, no hay ingresos. En cambio, el privado maneja tanto las entradas (es decir, los precios, los clientes, acuerdos, en fin, de todo tipo…) como el gasto; su función se reduce a conseguir los resultados programados, mientras que el gestor público está sometido, además, a un sistema de indicadores sobre la evaluación del rendimiento que es muy relativa y cambiante en función de las circunstancias.

Esto hace que, en ocasiones, cuando pretendemos medir la gestión del público, es como si se pretende que una persona amputada corra los 100 metros: no es que sea mejor o peor; es que dispone de menos instrumentos. El privado parte de los criterios de castigo (despido) o premio (bono o ascenso, remuneración ligada a objetivos, etc.) en tanto que el público eso lo tiene vetado. Eso hace que la gestión pública sea mucho más difícil.

¿Por eso es aconsejable la colaboración público-privada?

En mi opinión, deberíamos ir probando, cada vez más, sistemas de privatización no solo en hospitales, sino también en un laboratorio, en los servicios, por ejemplo, de Radiología… Y no solo hacer estos cambios, sino también medirlos y, en función del resultado, ahondar más en ellos o no. Y tampoco abogar por una superioridad absoluta de lo privado sobre lo público, ya que probablemente el sistema debe ser, de forma ideal, mixto donde haya competencias, donde la colaboración público-privada sea importante aunque no sea el único recurso.

Habla de servicios específicos concertados. Pero, ¿y las nuevas fórmulas de gestión que proliferan con la extinción del Insalud y que afectan a la totalidad de cada hospital?

Echo en falta, en ese sentido, los sistemas de medición. Si usted me dice: “Haga usted una evaluación de las nuevas fórmulas de gestión en la Comunidad Valenciana”, pues no me resulta nada fácil porque no hay sistemas de evaluación ni de medición claros. Me parece que es algo bueno, que es una apuesta valiente.

¿Qué predomina en la comunidad canaria?

Aquí hemos optado más por el sistema de conciertos. No hemos ido a la privatización de los hospitales públicos y no hemos recurrido tanto a los sistemas de colaboración público-privada. Pero de las nuevas fórmulas de gestión citaré un informe de 2013 del Instituto Elcano, donde las ideas que yo tengo sobre este asunto quedan ahí expuestas.

¿Aboga por abrir aún más a la privada la prestación sanitaria pública en Canarias?

Sí. Y abogo también por que probemos nuevos sistemas de gestión no solo de hospitales enteros, sino también, insisto, de servicios. Y que midamos mejor para poder evaluar y ahondar más en las reformas o no. Para mí, el hándicap que tenemos es el sistema de evaluación, de modo que ni siquiera usted tuviera que preguntarme mi opinión, sino que pudiera constatar perfectamente cuál es el rendimiento de cada sistema. Es decir, que no hubiera necesidad de someterlo a las meras opiniones.

Aunque es verdad que la crisis se ha parado, debido a la evaluación del gasto sanitario y los retos que aparecen como, por ejemplo, el envejecimiento de la población, la proliferación de enfermedades crónicas, etc., la tecnología médica se erige como portadora de un papel fundamental a la hora de asegurar la calidad de los servicios y, al mismo tiempo, abaratar los costes de forma considerable.

Eso que la tecnología ha logrado para otros sectores, de conseguirlo en el sanitario, se estaría dando un paso importante para resolver los problemas financieros. O sea, se trata de averiguar cómo la tecnología es capaz de mejorar diagnósticos y terapéuticas de manera drástica pero, a la vez, con unos costes sensiblemente inferiores. Éste es el reto que confío se produzca para resolver el futuro del sector.

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