Información sobre SEDISA

EXISTEN ORGANISMOS DISPERSOS NO VINCULANTES

Los directivos piden una sola agencia que evalúe la tecnología


Señalan a la formación y a la evidencia científica como claves para fijar criterios

Redacción. Madrid

La coordinadora de Gestión del Instituto Cardiovascular del Clínico San Carlos de Madrid, Marian Bas, ha reclamado la existencia de una red nacional evaluadora de la innovación tecnológica “única y vinculante” que haga posible el paso que media entre la investigación y su aplicación clínica, postura que ha compartido durante un foro organizado por la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa), cuya Junta Directiva ha subrayado en más de una ocasión la carencia, en el Sistema Nacional de Salud (SNS), de un organismo que evalúe su actividad.

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Marian Bas.

Uno de los puntos más importantes de la reunión, en la que colaboran el Círculo de la Sanidad, Ilunion y Fundación Once, ha sido cómo valorar la innovación. Así, para valorarla, ha agregado Bas, se debe tener en cuenta, como aspecto capital, y en el que aún hay un trabajo muy importante que desarrollar en nuestro país, la evaluación.

“Hay otros países europeos donde existe una evaluación tecnológica objetiva, en la que el incluir el coste es habitual”, ha agregado la experta, que considera que, en España, normalmente esta evaluación la hacen agencias de tecnología, pero que “todavía están demasiado lejos del profesional”.

Para Bas, “sería muy importante que se desarrollase de verdad una red constituyendo una agencia única de evaluación tecnológica, que además de tener esa capacidad de evaluar, que contara en cada momento con los profesionales sanitarios según lo que se esté evaluando, que sea independiente y que sus decisiones sean vinculantes”.

En el ámbito hospitalario

Para valorar la innovación en el ámbito hospitalario, Bas considera que es muy importante la actualización del conocimiento, “la formación para tener información sobre si hay evidencia científica que respalde la innovación y tener en cuenta otras escalas objetivas que ayuden a decidir si es una innovación incremental, disruptiva o radical. Si bien, no se debe olvidar que precisamente por referirnos a innovación, se maneja un cierto nivel de incertidumbre”.

Por último, considera que para incorporar la innovación, el sistema debería desarrollar la gestión clínica, capacitando a los profesionales para tomar decisiones de gestión, ya que con recursos limitados se debe optimizar la eficiencia. Así, pone como ejemplo que “el profesional, que es el que gestiona su día a día, tiene unos recursos, puede pensar en desinvertir, optimizar y ser más eficiente en aras de ser capaz de incorporar una nueva tecnología”.

En este sentido, concluye que el acercar la gestión, siempre con objetivos compartidos y trabajando en equipo, sería importante, “midiendo en todo momento lo que es más eficiente y lo que no.

Menos burocracia y más estímulo

Bas ha señalado, asimismo, que “desde la Administración se deben aligerar los trámites administrativos y el propio profesional tiene que sentirse estimulado por la innovación”. Para esta experta, compartir objetivos también pasa por permitir a los profesionales “que tengan inquietud por las innovaciones que puedan salir a congresos y formarse, incluso facilitando estancias en otros centros”.

Si bien para llegar a esta conclusión se tiene que tener en cuenta el punto de partida, que debe ser la definición de qué es la innovación tecnológica. Para Bas se trata, en efecto, de “una continuidad entre la investigación y su aplicación a la práctica clínica. En este punto intermedio entendemos que está la innovación, tanto en el ámbito tecnológico, farmacológico y organizativo (incluimos así las TIC, que sin duda van a cambiar la forma de organizar el sistema)”.

Según ha explicado Joaquín Estévez, presidente de Sedisa, la innovación constituye una herramienta fundamental para conseguir mejores resultados en salud, “si bien su incorporación debe estar sustentada en evidencia científica y su incorporación debe estar aparejada a un proceso de evaluación para conocer su eficacia. Sólo con estos dos condicionantes se podrá tomar decisiones responsables que garanticen que no se ponga en peligro ni la calidad ni la propia sostenibilidad del sistema”.

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