Entrevista

PATRICIA GÓMEZ PICARD, CONSEJERA DE SALUD DE BALEARES

“El voto diversificado hace urgente un Pacto por la Sanidad”


Por Julio Villalobos e Isabel Tovar

Queremos agradecerle la deferencia que ha tenido con la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa) al concedernos esta entrevista para nuestra revista. Como conoce, nuestra Sociedad engloba a la mayoría de los directivos de las organizaciones de atención a la salud de nuestro país.

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La consejera balear, Patricia Gómez.

Aunque la crisis económica ha repercutido notablemente en los ciudadanos y en la atención de su salud, seguimos teniendo un excelente sistema sanitario, con una gestión transferida a su Comunidad desde hace más de 15 años. ¿Cuáles son los principales problemas con que se enfrenta esta comunidad autónoma para dotar a sus ciudadanos de una sanidad sostenible, equitativa y eficiente?

En primer lugar considero que hay un concepto importante sobre el cual reflexionar: no podemos culpar a la crisis, sino a las decisiones de los políticos y los gestores en relación con la pérdida de accesibilidad, copagos y pérdida de derechos tanto de ciudadanos y pacientes como de profesionales. Por tanto, una de las premisas que deben guiar nuestra gestión consiste en ser conscientes de que las decisiones de hoy condicionan el futuro.

El sistema sanitario español sigue siendo uno de los mejores del mundo, aunque baja puestos en relación con años anteriores, lo cual parece estar muy relacionado con la pérdida de la universalidad de la atención.

La valoración de la población va empeorando y, en cambio, ha aumentado la preocupación de los ciudadanos por los sistemas de salud.

El principal problema que tiene que afrontar nuestra comunidad y que, por tanto, repercute directamente en la salud, es nuestra infrafinanciación. No es posible que una de las comunidades que más aporta, la nuestra, sea de las que menos recibe. Esta comunidad autónoma ha disminuido su gasto sanitario de 2010 a 2013 un 24 por ciento, el mayor recorte del Estado.

Además, el hecho de ser islas y creer en la equidad de acceso, nos obliga a disponer de mayor número de recursos, por lo que estamos muy limitados. Si a ello añadimos el elevado coste de vida y de vivienda en nuestras islas, entenderá fácilmente la gravedad de la situación. Y si, finalmente, sumamos también que durante cuatro o cinco meses al año tenemos que atender a nuestra población habitual además de a la turística, el esfuerzo que debe hacer nuestra comunidad es enorme.

Entre los principales retos a los que nos hemos enfrentado en los últimos meses se encuentran: el de devolver la asistencia sanitaria a todos los ciudadanos inmigrantes en situación irregular, según consta en nuestro estatuto de autonomía; aumentar la accesibilidad volviendo a abrir los centros de salud por las tardes; retirar el pago por emisión de la tarjeta sanitaria; y un incremento presupuestario importante para hacer frente a las listas de espera.

A ello deba añadir el acuerdo de carrera profesional con los sindicatos para toda la legislatura; el incremento en 482 del número de profesionales sanitarios (se perdieron entre 1.200 y 1.400 en la anterior legislatura); y hacer frente a los 250 millones en reconocimiento de deuda.

Para nosotros es una prioridad lograr un sistema de salud de calidad, accesible, equitativo, eficiente, sostenible y al servicio de las personas.

Aunque otros temas políticos, especialmente en este año de elecciones, están acaparado la atención pública, el debate sobre la solvencia y sostenibilidad de nuestro sistema sanitario es un asunto que preocupa a políticos, gestores y ciudadanos. ¿Cuáles son las soluciones para equilibrar la disminución de la financiación y el creciente coste de los servicios sanitarios? ¿Son compatibles medidas como el copago o la externalización de la gestión de los hospitales con la equidad y la satisfacción de los ciudadanos?

Afortunadamente, el Gobierno de esta comunidad autónoma apuesta por la sanidad, la educación y los servicios sociales. Nuestro presupuesto se ha incrementado un 5,6 por ciento respecto a 2015 y seguiremos trabajando para lograr un nuevo sistema de financiación que reconozca nuestras particularidades. Estamos potenciando la central de compras. Los dos primeros grandes concursos nos han permitido un ahorro de dos millones de euros respecto a los anteriores. Además, tenemos que buscar con transparencia alianzas con la industria farmacéutica y las empresas de innovación tecnológica para poder garantizar la sostenibilidad.

Al contrario de lo realizado en etapas anteriores, no entendemos de recortes, que al final acaban encareciendo más el sistema y cuyas consecuencias en salud aún están por ver, sino de planes de eficiencia, donde la apuesta por medidas de prevención de la enfermedad y promoción de la salud, por Atención Primaria y por un auténtico cambio de modelo para atender la cronicidad han de ser ejes principales. En definitiva, no apostamos por el copago ni por la externalización, sino por la eficiencia en la compra, provisión, evaluación y planificación, es decir, por una gestión basada en la evidencia, así como por una financiación justa.

Esta comunidad, por su condición de multiinsularidad, ¿tiene problemas específicos para la atención de la salud de sus ciudadanos?

La doble (Menorca e Ibiza) y triple insularidad (Formentera) supone dificultades, en ocasiones, para garantizar la equidad y la accesibilidad. Para nosotros constituye una prioridad.

En estos meses hemos incrementado medidas que ofrecen seguridad como el avión-ambulancia de Menorca 24 horas (volaba sólo 12), retirar copagos para residencias de pacientes y familias que deben trasladarse al hospital de referencia, etc.

Estamos estableciendo un sistema de sinergias entre los diferentes hospitales de Mallorca y los de Menorca e Ibiza y de éstos a su vez con Formentera. El desplazamiento de médicos hospitalarios nos ha permitido rebajar de manera notable el desplazamiento de pacientes y familiares, lo que, sin duda, representa una ventaja social importante.

La mayor dificultad es, probablemente, encontrar médicos especialistas de aquellas especialidades en las que hay más carencia: Anestesia, Pediatría, etc. Tenemos hospitales que atraen y habitualmente fidelizamos, ésa sería la parte positiva, pues vivir en Baleares es un privilegio.

La Consejería de la que es titular ha apostado históricamente por la implantación de las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) como un elemento estratégico. ¿Cree que su organización, gestores y profesionales están preparados para su utilización eficiente? ¿Cuáles son los objetivos reales por alcanzar con su implementación?

En los últimos años ha habido una pérdida muy considerable en cuanto a importancia e inversión en sistemas de información, así que nos corresponde reconstruir porque, efectivamente, es una apuesta estratégica.

Resulta destacable que, en estos últimos cuatro años, no se han realizado memorias ni de la Consejería ni del Servicio de Salud. Los sistemas de información que tradicionalmente teníamos se han quedado muy mermados tras los recortes recibidos.

Por tanto, reconstruir nuestros sistemas de información constituye una tarea principal, más si cabe en estos momentos en que debemos pasar del CIE-9 al CIE-10 de manera inminente.

En este sentido, valoramos cada uno de los sistemas clínicos y probablemente deberemos hacer algún cambio; trabajamos en la integración, dado que tenemos aplicativos diferentes, hasta conseguir que todos estén interconectados para facilitar a los clínicos el acceso. No obstante, hay programas a los que no se les ha realizado ningún mantenimiento y ya sabemos qué pasa con las TIC si no se invierte en ellas. Por tanto, un objetivo prioritario pasa por recuperar nuestros sistemas de información.

Nos proponemos el acceso al paciente a su historia clínica en una fase posterior y, ante todo, implementar sistemas de telecuidados. Tenemos un proyecto muy interesante en tele-rehabilitación liderado por Son Llàtzer.

Hace más de nueve años se aprobó la denominada Ley de Dependencia, que supone un indudable avance para la atención de las personas dependientes, pero que requerirá una importante financiación que hasta ahora no se ha logrado. ¿Cree posible la nítida separación entre dependencia, atención social y sanitaria, que sin duda afectará a la financiación de cada una de ellas?

En esta comunidad autónoma las competencias están separadas. Tenemos dos consejerías; eso sí, trabajamos muy estrechamente; si no, la tendencia es “fraccionar” a los pacientes en lugar de conseguir una atención integral y transversal.

Recientemente hemos puesto en marcha un proyecto por el cual una residencia social nos ha ofrecido un área de convalecencia y rehabilitación en la Zona de Manacor, teniendo así el hospital un dispositivo cercano y más adaptado a las necesidades de los pacientes. Enmarcada en nuestra estrategia de cronicidad, creemos que es un hito importante por cuanto rompe definitivamente la barrera entre lo sanitario y lo social, permitiendo un contínuum asistencial que creemos básico. Vamos a seguir trabajando en esta línea con servicios sociales y muy pronto dispondremos de más recursos en este ámbito.

Apostamos muy fuerte por un cambio de modelo en la atención a la cronicidad, nuestro objetivo es avanzar de manera notable en los próximos años.

Hay muchas personas y organizaciones que se cuestionan la necesidad de una organización gerencial en nuestras organizaciones sanitarias. ¿Cree que somos necesarios? ¿Cuál es su opinión y experiencia sobre la aportación de los equipos directivos a la mejora de la eficiencia de nuestro sistema sanitario? ¿Cómo encajaría la gestión ó el gobierno clínico en este tipo de organización?

Respondo con una pregunta: ¿hay alguna gran empresa que no tenga equipos directivos? ¿Se imaginan los resultados? ¿Cómo se transmiten los objetivos de la organización a sus trabajadores? ¿Quién gestionaría los presupuestos? Sinceramente, creo que sólo el hecho de pensar en un sistema de estas características traduce un desconocimiento profundo de la gestión, en general, y de la gestión sanitaria, en particular.

Soy partidaria de profesionalizar la gestión. Hoy por hoy, existe mucha oferta académica a nivel de máster y cursos de experto que ofrece la formación necesaria y que, complementada con la experiencia de gestionar en diferentes ámbitos, permite, sin duda, la gestión basada en la evidencia –que no en la creencia– que necesitan nuestras organizaciones.

Me siento muy orgullosa de los equipos directivos de esta Consejería y, por supuesto, del Servicio de Salud. Son personas altamente cualificadas y así lo están demostrando los resultados.

Con frecuencia, tras un cambio político, asistimos a cambios generalizados en los puestos directivos de las organizaciones sanitarias. En su opinión, ¿cómo deben combinarse la fidelidad política y la destreza profesionales en gestión para mantener estables estos puestos (cuya continuidad creemos es crucial para el progreso de las organizaciones que dirigen)?

La estabilidad política suele garantizar la continuidad; por tanto, considero que hay varias premisas fundamentales.

La primera y, sin duda, la más importante es un Pacto por la Sanidad; ahora que los ciudadanos diversifican su voto, eso es necesario más que nunca. Permitiría dar continuidad a la mayoría de proyectos.

Los ciudadanos deben ver coherencia en la toma de decisiones y los políticos debemos ser capaces de recuperar la confianza perdida.

Participar activamente en política es una cuestión que debemos plantearnos; los programas y, por tanto, las líneas estratégicas se deciden antes de formar gobierno. ¿Por qué nos cuesta tanto? Los intereses de los partidos deberían ser los intereses de los ciudadanos. De esta forma, no se trata de fidelidad política, sino de lealtad y compromiso personales para conseguir un objetivo común.

La gestión sanitaria debería estar fuera del debate político; no así la planificación o la orientación; los consejeros no son los culpables de si se estropea o no un quirófano. Ello permitirá mejorar la tan anhelada profesionalización de la gestión. Las decisiones deben basarse en la evidencia; por eso, al compromiso político hay que sumarle la gestión profesional.

Algunas comunidades autónomas han optado por la Gerencia Única de Área en sus organigramas para lograr una mayor integración entre los niveles de atención a la salud. ¿Cree que esta opción aporta ventajas al modelo convencional? ¿Sería posible avanzar hacia la integración con los servicios sociales?

En general no creo en los modelos del todo o nada. Cada organización tiene diferente madurez y realidades muy distintas, por lo que hay que elegir el modelo más adecuado para cada sector.

En Menorca e Ibiza tenemos una Gerencia de Área dadas las dimensiones y, por supuesto, la coordinación es más sencilla que en Mallorca, donde tenemos cuatro hospitales.

Hicieron un intento, en la pasada legislatura, de eliminar la Gerencia de Atención Primaria de Mallorca y no resultó, de forma que la desaparición de la Gerencia de Primaria generó mucha crispación y el propio gobierno anterior, un tiempo después, volvió a crearla.

En nuestro proyecto de atención a la cronicidad estamos diseñando diferentes órganos de coordinación y participación inter-centros y la experiencia está resultando muy positiva. La Gerencia Única no garantiza que los profesionales entiendan la necesidad de coordinarse para garantizar una atención integral y transversal.

Aunque todavía no hace un año de su nombramiento. ¿Cuáles son los principales objetivos que ha logrado? ¿Cuáles le quedan por lograr?

Estamos muy satisfechos por la devolución de la atención a los inmigrantes en situación irregular. El gobierno no explicó qué pretendía al implementar esta medida, y ahora se ha demostrado que no ha supuesto ningún ahorro, sino todo lo contrario, y ha tenido, tiene y tendrá graves consecuencias en la salud.

Las listas de espera, tanto de pacientes quirúrgicos de más de seis meses de espera y las de pruebas complementarias, como las 21.000 personas que llevaban más de dos meses para una consulta, están disminuyendo de forma muy notable.

Mejorar la accesibilidad inter-islas ha sido una prioridad, tanto en facilitar los traslados de médicos hospitalarios desde el Hospital de Son Espases a las Pitiüses y a Menorca, como en mejorar las condiciones de traslado de pacientes y ampliar la cartera de servicios.

Por otra parte, reabrir los centros de salud por las tardes facilita fundamentalmente el acceso a personas trabajadoras; la gratuidad de la tarjeta sanitaria se implementó el 1 de enero y la inversión en tratamientos para la hepatitis C ha sido de 34 millones de euros.

Hemos recuperado derechos reivindicados por los profesionales, impulsado la central de compras, sentado las bases para el cambio de modelo para la atención a la cronicidad, iniciado nuevas estrategias de salud (igualdad, salud sexual y reproductiva) y recuperado las que ya estaban desarrolladas pero no implementadas.

Los primeros concursos de la central de compras han supuesto ahorros importantes, y el anillo radiológico y el laboratorio centralizado son ya una realidad.

Tenemos diseñado el plan tecnológico, dado lo imprescindible de incorporar la innovación de una forma sostenible. También un ambicioso plan de infraestructuras que incorpora la ampliación y reforma del Hospital de Manacor. Hemos puesto la radioterapia en Ibiza con el consenso y participación de los servicios del hospital.

Se ha incrementado la plantilla en 485 trabajadores, un acuerdo por unanimidad que calendariza la carrera profesional durante la legislatura.

Al inicio de la legislatura recuperamos la Dirección General de Consumo, diversos programas de prevención y promoción de la salud, siendo destacable la Plataforma Ocio de Calidad.

Se han aprobado las 60 plazas para estudiantes de Grado de Medicina y, por primera vez después de 15 años de reivindicaciones, ponemos en marcha la nueva Facultad de Medicina el próximo curso 2016-2017.

Apostamos por un cambio de modelo productivo, de forma que la inversión en investigación se ha incrementado un 17 por ciento. Y, esto diez últimos meses, en salud hemos podido cumplir con el 50 por ciento de los acuerdos de gobernabilidad de legislatura.

Tenemos un gran equipo, de muy alto rendimiento, cohesionado, comprometido y con la fuerza necesaria para seguir impulsando nuevos proyectos. Los principales retos para los próximos meses son: la presentación del Plan Estratégico de la Consejería, seguir mejorando las listas de espera, impulsar la Estrategia de Salud Mental, iniciar la primera fase de reforma del Hospital de Manacor y de algunos centros de salud, ampliar la oferta de recursos de convalecencia, diseñar la Escuela de Salud y desarrollar el plan tecnológico de Son Llàtzer.

Sabemos que la Consejería de Sanidad no es “una perita en dulce “, que da muchos dolores de cabeza pero que también puede dar grandes satisfacciones. Con sinceridad y con la experiencia acumulada, ¿volvería a aceptar el liderazgo de la Consejería de Sanidad?

¡Por supuesto que sí! La Presidenta depositó su confianza en mí y este gobierno sabe que hay que dar voz a los que no la tienen, recuperar derechos perdidos y, por tanto, la salud es una prioridad. Por mi parte, me siento muy satisfecha de estos diez meses, ya que el cambio es visible, si bien queda mucho por hacer. Pero tenemos claro el camino y las metas.

Le agradecemos el tiempo que nos ha dedicado y sus opiniones, que sin duda clarificarán a nuestros socios la postura de la Consejería de Salud de las Islas Baleares sobre los asuntos transcendentales que hemos comentado.

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