ARTÍCULOS

Reciprocidad y relaciones humanas. Repensando la asistencia


Ferreira Díaz, María José.

María José Ferreira Díaz. Dirección de Enfermería. Gerencia Integrada de Lugo, Cervo e Monforte. maria.jose.ferreira.díaz@sergas.es

RESUMEN

Los planes de cuidados que no tienen en cuenta las preferencias y prioridades de las personas no son sólo potencialmente una pérdida de tiempo sino también de costes; necesitamos trabajar desde un nuevo enfoque basado en un conocimiento profundo de las personas para poder reconocer sus verdaderos problemas y necesidades de salud, desde esta perspectiva estaremos facilitándonos nuestra práctica clínica diaria además de optar por un modelo más racional y económico.

Palabras clave Coalición. Comunicación. Coaching.

ABSTRACT

Healthcare plans that don´t consider the people’s preferences and priorities not only are a waste of time but also a misspend of economical resources, we need to work from a new approach based on a deep understanding of people to recognize their real problems and health needs, from this perspective we will be provide an easy way to our daily clinical work while opting for a more rational and economical model.

Keywords: Coalition. Communication. Coaching.

INTRODUCCIÓN

La tipología de población que más demanda asistencia sanitaria se caracteriza por el envejecimiento progresivo, incremento de enfermedades crónicas y alta prevalencia de pluripatología, un patrón demográfico dominante con creciente demanda de servicios y necesidades que ahoga las ya muy apuradas finanzas del sistema de salud.

Nuestra crisis no es de conocimiento, desarrollamos nuestra labor cada vez con más fuerza científica, lo que realmente nos falla es el enfoque, trabajamos para el paciente no con el paciente y eso no solo despersonaliza la atención con un colapso de valores humanistas, además la efectividad de nuestras intervenciones se ve disminuida aportándoles un beneficio muy escaso cuando hablamos de resultados de satisfacción percibida, adherencia y optimización de cuidados en cuanto a prevención se refiere.

No solo se nos exige esa obligación ética inherente al principio de autonomía del paciente para involucrarlo en la toma de decisiones sino que también se nos hace necesario contemplar un modelo desde la dignidad y el respeto por las personas, apostando por una atención nueva con patrones de comunicación diferentes donde nuestros pacientes no se sientan frágiles, devaluados o con falta de control sobre su proceso.

MÉTODOS

Se necesitan transformar no solo estructuras y procesos también culturas y mentalidades, pero mientras tanto no se eliminen esas complejas y dificultosas barreras que ofrece el sistema nos toca decidir a título individual como profesionales de la salud que somos si queremos ser partícipes o no de la mejor experiencia posible para nuestros pacientes, hoy por hoy somos su única esperanza, nos espera todo un reto profesional, un trabajo basado en la reciprocidad y en las interacciones humanas, debemos empezar a mover esa palanca de cambio si verdaderamente apostamos por una vida independiente y saludable.

¿Trabajamos entre iguales? Las relaciones humanas en los servicios de salud deberían de estar más valoradas basándose en el apoyo entre iguales: familias, pacientes y profesionales, personas compartiendo los mismos objetivos buscando el desarrollo del conocimiento, la confianza y las habilidades necesarias para poder participar en una especie de asociación que pudiera permitir conocer a la persona que demanda asistencia, así necesidades y preferencias serían oídas en un entorno terapéutico de respeto, dignidad y compasión.

¿Realmente son los pacientes parte del equipo de salud o siguen siendo meros ejecutores de nuestras indicaciones? Desde este compromiso profesional de trabajo colaborativo podíamos empezar a trabajar con una nueva perspectiva, interiorizando por tanto que el paciente forma parte del equipo de salud le podríamos dar toda la información posible acerca de sus opciones de tratamiento riesgos y beneficios para que pudieran decidir lo que más se les adaptara a sus circunstancias personales haciéndoles así partícipes de sus cuidados.

Nuestro trabajo por tanto se resumiría en una especie de coaching de pacientes a la vez que ellos nos prepararían a nosotros y nos permitirían disponer de toda la información que se nos hace imprescindible en la prestación de la asistencia, eliminaríamos por fin esos juicios y apreciaciones preconcebidas que tantas veces nos orientan a una práctica indebida. Nuestra relación por tanto podía resumirse como un intercambio de bienes y de trabajo, una reciprocidad traducida en resultados de salud.

disposición de los profesionales a tener una consideración incondicional hacia sus pacientes genera un cambio hacia la personalización y coordinación de la atención, el poder establecer una relación de confianza nos permite conocer la situación real del paciente, cuáles son sus ideas, sentimientos, valores, creencias, estilos de vida , viendo a la persona como a un individuo y trabajando juntos en busca de las soluciones más apropiadas para llegar a ser más efectivos porque solo desde la empatía podemos involucrarlos en sus cuidados, saber lo que les ocurre y también lo que les importa esa es la clave de su bienestar y el método de trabajo, una asociación que nos permita trabajar juntos en el diseño de objetivos alcanzables .

Relatando sus experiencias nuestros pacientes nos dicen que nadie establece una relación con ellos, que la responsabilidad de su proceso pasa a ser exclusivamente del clínico y el resultado depende por tanto tan solo de sus habilidades.

No hay una asociación de trabajo ni esfuerzos compartidos, de hecho en innumerables ocasiones no necesitamos ver a nuestros pacientes porque ya vemos los resultados de sus pruebas.

Nuestras explicaciones son muy vagas y tan solo las centramos en procedimientos clínicos, ellos nos demandan respuestas humanas, lo que necesitan saber cómo personas para poder encararlo, como les va a afectar a su vida todo lo que se les viene encima y como gestionarlo. Es esperanzador poder leer como la labor de algún profesional fue vital en el proceso de recuperación en la experiencia de alguno de nuestros pacientes y también desalentador que alguno de nosotros no les dejamos "entrometerse" y asumimos nuestras decisiones basadas en juicios clínicos como única alternativa posible sin dejarles tomar responsabilidad en su proceso.

¿Por qué no empezamos a gastar nuestros recursos en lo que verdaderamente les importa a los que los necesitan? ¿Y qué coste económico creéis que supondría el abandonar una práctica estandarizada que no tiene en cuenta las necesidades individuales de la persona? Nuestra práctica estandarizada sigue estando un poco lejos de contemplar las necesidades individuales de nuestros usuarios, lo que para un paciente puede ser necesario para otro puede ser inútil, indeseable o peor aún hacérsele insufrible.

Si realmente somos proveedores de cuidados debemos de reunir toda la información posible de nuestros pacientes conocer sus circunstancias personales y sociales al igual que sus valores y creencias para esa búsqueda de autonomía tan imprescindible que todo paciente necesita, conseguir que se hagan lo más rápidamente independientes es vital para todos y para eso debemos de enseñarles a que desarrollen sus propios recursos.

A mí personalmente me encanta la idea de desarrollar mi trabajo enfocado en una entrenadora de pacientes, sería todo un avance en gestión clínica el animarlos a preparar con antelación sus consultas, facilitarles el resultado de sus pruebas, que pudieran traer preparadas todas sus preguntas y por supuesto darles tiempo para formularlas, que una parte del tiempo de nuestras consultas fuera para ruegos y preguntas ¿realmente hoy en día esto puede considerarse una prioridad en la asistencia, nos parece verdaderamente esencial?

A través de este cambio de enfoque se pretende ayudar a las personas a adquirir conocimientos sobre su enfermedad a ser sus entrenadores personales en su proceso facilitando su empoderamiento y favoreciendo así su independencia.

RESULTADOS

Después de abordar esa necesidad de repensar la relación entre usuarios y servicios de salud se ha recientemente documentado que el enfoque de atención centrado en la persona no solo beneficia a los pacientes sino también a todas las partes interesadas en el proceso1.

En el ámbito de cronicidad se hace imprescindible, la relación que a largo plazo debemos establecer con los pacientes crónicos necesita un cambio inmediato de enfoque, debemos construir equipos profesionales que desarrollen su trabajo en un marco que contemple las circunstancias personales de los pacientes, proporcionándoles dignidad y respeto, ofreciéndoles cuidados coordinados con una buena estructura de soporte que contemple al individuo y sus características personales para poder desarrollar sus habilidades y recursos en el afrontamiento de su recuperación y tratamiento.

Algunos investigadores aportan datos con respecto a que este enfoque mejora la satisfacción del paciente ya que este nuevo concepto de asistencia afecta a su comportamiento en cuanto a saber gestionar su enfermedad y por supuesto a la mejora de la adherencia2.

Las enfermedades crónicas demandan otro tipo de atención que tiene en cuenta los aspectos de la vida de las personas, los psicológicos y sociales, no piensa solo en términos de diagnósticos, pruebas o resultados. Debemos de formar una coalición profesional/paciente ¿quién mejor nos podría ayudar con la calidad de nuestro servicio que aquellos a quienes va dirigido?

La coordinación y la personalización en la atención es imprescindible, debemos olvidarnos de estrechos enfoques de síntomas y diagnósticos para contemplar una perspectiva holística en el cuidado y solo así transformando principios en prácticas trabajaremos armonizando los registros y compartiremos información facilitando los procesos y reduciendo los errores.

La auténtica revolución en salud no evoca imágenes de slogans ni gritos, lo que realmente genera el mayor de los impactos es escuchar la voz de nuestros pacientes, oír sus historias os relatos de experiencias humanas son el factor clave.

Apoyando a los pacientes y enseñándoles a gestionar sus cuidados obtendremos mejores resultados de salud, participando en programas de pacientes expertos ellos se sienten más seguros y motivados 3. Cuando a las personas se les da un rol más colaborativo en el manejo de su salud y de sus cuidados reconociendo sus preferencias y necesidades, reducimos los periodos de hospitalización mejoramos las salidas del hospital y la probabilidad de frecuentar el servicio de urgencias además de aumentar la adherencia a sus planes de tratamiento4.

Los pacientes a los que se les da apoyo e información suficiente para tomar parte en las decisiones de su cuidado y tratamiento están más satisfechos con la relación que establecen con sus profesionales, también tienen elecciones más adaptadas a sus valores y preferencias tendiendo a elegir tratamientos menos costosos e invasivos5.

Las personas que disponen de conocimiento, habilidades y confianza para gestionar sus cuidados y su salud tienen también mayor probabilidad de participar positivamente en su proceso con comportamientos que mejoran los resultados. Con una coordinación en la atención podremos ofrecerle apoyo hasta que desarrollen habilidades y que puedan descubrir sus propios recursos.

La atención centrada en la persona además tiene buenos resultados para el profesional de la salud que ve aumentado el desempeño moral y profesional en su conjunto6, si fuésemos capaces de contemplar nuestro trabajo visualizando nuestra interacción con seres humanos en lugar de pacientes podríamos además ayudar a prevenir el burn out y sentirnos más satisfechos con nuestro desempeño.

DISCUSIÓN

No podemos cambiar el pasado, pero con el presente si podemos ejercer influencia en un mejor futuro, aprendiendo de nuestros errores, identificando mejoras y previniendo desagradables consecuencias obtendremos un beneficio para todos. La información y la comunicación son piedras angulares en todo el proceso, saber lo que el paciente necesita, cuáles son sus preferencias y cuál es su contexto de vida. Desde luego que debemos seguir trabajando en la integración porque es la dirección correcta, pero nos movemos muy lentamente si seguimos sin escuchar la voz del paciente.

Necesitamos nuevos roles y nuevas formas de pensar, esto es un largo y tedioso camino, nuestros pacientes siguen siendo para muchos un conjunto de diagnósticos y de síntomas y nuestros médicos están especializados en partes del cuerpo, localizan el problema y lo arreglan , como una pieza mecánica que debemos reparar olvidándonos de la coherencia e interconexión que existe entre sistemas.

Una pintura de un caso clínico no sería una fotografía de un paciente postrado en una cama, habría que contemplar el cuadro alrededor de su hogar, su trabajo, sus relaciones, amigos, penas, alegrías, esperanzas y miedos, esa sería el enfoque de toda una obra de arte, la excelencia profesional al servicio de las personas.

El contacto superficial con el paciente está claro que no funciona, la relación interpersonal es básica cuando hablamos de cuidado, una relación de confianza con el profesional que toma un interés humano en la persona es lo que realmente se hace necesario, nunca podemos olvidarnos de que los síntomas pueden desaparecer tan pronto como el problema emocional se resuelve. El tiempo de calidad en la asistencia pasa por conseguir información de nuestros pacientes para hacer mejor nuestro trabajo, acerca de su familia, trabajo y aficiones, si es mentalmente activo o si se siente deprimido, saber cómo hacer que salgan de la situación en la que se encuentran lo más rápidamente posible.

Nos espera una transición nada fácil, nuevas asociaciones con nuestros pacientes, una nueva práctica estándar de relaciones entre semejantes, con objetivos claros y fuertes líderes trabajando juntos sin que haya destinatarios pasivos, apostando por profesionales más implicados y satisfechos con pacientes más seguros reforzando la educación y el entrenamiento con la contribución a la mejora de finanzas y economías más fuertes. Como Kit de herramientas básico e imprescindible haremos uso de la compasión, dignidad y respeto, un bienestar extra que garantiza la mejora en la asistencia. Remitiéndome a lo que nos dicen los pacientes una sonrisa y una palabra amable les hubiera supuesto una bienvenida, así que tratemos de interactuar con ellos "por favor, no decidas sobre mí, decide conmigo".

AGRADECIMIENTOS

Mi agradecimiento va dirigido a nuestros pacientes, no se puede hacer el bien sin contar todo lo que se puede con aquel a quien se le hace y desde luego también necesito dar las gracias a mi orientadora profesional, esa ética centrada en lo personal, lo afectivo y lo humano, una dimensión solidaria que me lleva a pensar que debemos estar juntos en esto.

BIBLIOGRAFÍA

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