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FORO SOBRE CALIDAD Y SOSTENIBILIDAD EN ESTE ÁMBITO

La salud mental de los europeos cuesta 790.000 millones a los sistemas sanitarios


Según revela el director científico del Cibersam, Celso Arango

El pasado 26 de septiembre, tuvo lugar en Madrid el Foro Sedisa sobre Calidad y Sostenibilidad. Retos asistenciales en Salud Mental, celebrado con el objetivo de analizar la situación actual y las perspectivas de futuro en la calidad asistencial de las personas con alguna patología mental; dar a conocer proyectos de éxito en el marco de la gestión sanitaria, y conocer las tendencias y retos presentes y futuros en salud mental desde la perspectiva de los directivos de la salud.

En él se dieron cita cerca de 70 profesionales, entre ellos psiquiatras, coordinadores de Salud Mental de las comunidades autónomas, gerentes de hospital y otros directivos de la salud de toda España. Durante el foro, que se llevó a cabo con la colaboración de Otsuka y Lundbeck, se revisó la situación actual de la salud mental en España y se debatió sobre el papel de la detección precoz y del paciente experto, la optimización de recursos, la importancia de la continuidad asistencial y la integración sociosanitaria y el acceso a la innovación.

Celso Arango, director científico del Cibersam, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital General Universitario Gregorio Marañón y presidente del Tronco de Psiquiatría del Ministerio de Sanidad, declaró, en este contexto, que “las enfermedades del cerebro suponen en Europa, además del coste personal y familiar, carga y sufrimientos asociados, más de 790.000 millones de euros al año”.

Carlos Mur, miembro de la Junta Directiva de Sedisa, director Gerente del Hospital Universitario de Fuenlabrada de Madrid, y coordinador científico de la Estrategia en Salud Mental del Sistema Nacional de Salud, ha señalado, por su parte, que “entre las prioridades asistenciales más importantes destacan garantizar la transición en el proceso asistencial de la edad infantojuvenil a la edad adulta; la creación de recursos específicos para patologías emergentes, como las adicciones digitales o el trastorno límite de personalidad; el desarrollo de la cartera de servicios en Atención Primaria, la implantación de las herramientas de tecnología de la información y la comunicación (TIC); la disminución de la variabilidad diagnóstica y terapéutica y el desarrollo de programas específicos para atención de las adicciones y la patología dual”.

Según se puso de manifiesto durante el Foro, la salud mental atisba, en su horizonte inmediato, dos vías para el optimismo, según reveló el propio Mur, quien además coordinó el encuentro: “Nunca en la Historia de la Psiquiatría hemos contado con el conocimiento actual de las enfermedades psiquiátricas y de los medicamentos y, frente a otro tipo de patologías, cuenta con una buena integración sociosanitaria”.

Así, el modelo de atención comunitaria de salud mental ha creado, según este experto, un espacio sociosanitario óptimo que ha sabido aprovechar los beneficios y oportunidades de las estrategias de pacientes crónicos.

“Además –ha añadido– la implicación cada vez más importante de Enfermería, con el gestor de casos, y de Trabajo Social, ha hecho más eficiente dicho modelo de atención comunitaria en línea con la integración sociosanitaria y una buena continuidad asistencial”.

Un ejemplo de ello es la coordinación que se da en la Comunidad Madrid al respecto, donde los psiquiatras de la Red de Salud Mental son los que deciden el uso de los servicios sociales en cada paciente.

Una prioridad fundamental en Salud Mental viene dada por la variabilidad existente entre especialistas en el diagnóstico y tratamientos. “Es necesario hacer mayor hincapié en la formación continuada en relación con los protocolos de diagnóstico y tratamientos, con el fin de procurar al paciente una mayor equidad en la calidad del servicio asistencial”, hace hincapié Mur.

Esta variabilidad está presente también en la falta de cohesión de los indicadores de los procesos asistenciales, lo que complica el uso de resultados en salud en esta área. En este sentido, si bien existen indicadores como la salud física del paciente psiquiátrico complejo, la calidad de vida, la esperanza de vida, la reinserción laboral y la rehabilitación cognitiva, en la actualidad se debe, en palabras de Mur, “desarrollar indicadores para determinar y valorar la funcionalidad de los pacientes desde un punto de vista global”.

Pero esta coordinación asistencial no resulta óptima si, a su vez, no se le da a la salud mental un lugar más prioritario en el sistema sanitario.

“Es el caso, por ejemplo, de la falta de presencia de los trastornos mentales en los planes para la reducción de listas de espera, algo fundamental teniendo en cuenta que hablamos de listas de espera en Hospitales de Día para jóvenes con riesgo de suicidio o en el diagnóstico de autismo o psicosis, trastornos en los que se ha demostrado que su detección y tratamiento tempranos mejoran la evolución de la enfermedad y disminuye la tasa de cronificación, lo que, junto a la mejoría de calidad de vida, proporciona un ahorro económico importante”, ha destacado el director científico de Cibersam.

A la eficiencia de la coordinación asistencial ayudan, según este experto, “los últimos antipsicóticos desarrollados, con menos efectos secundarios y nuevas formas de administración, lo que mejora el cumplimiento terapéutico por parte de los pacientes”.

Otras ayudas son la implementación eficiente de las herramientas tecnológicas, como las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) al servicio del paciente o la psicoterapia con ordenador.

La visión de los pacientes

En el encuentro participó, asimismo, Nel González Zapico, presidente de la Confederación Salud Mental España, quien aportó la perspectiva de los Pacientes: “Aunque se ha avanzado mucho en los últimos años, todavía queda camino para lograr que la atención a las personas con trastorno mental grave esté enfocada a la recuperación y para que las intervenciones tengan un enfoque verdaderamente comunitario”.

Para que esta atención sea lo más adecuada posible, la Confederación Nacional de Salud Mental, en palabras de su presidente, “propone que la Cartera de Servicios Básica del Sistema Nacional de Salud incluya cuatro medidas terapéuticas: planes individualizados de atención, equipos de intervención familiar, apoyo domiciliario y equipos multidisciplinares”.

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