Editorial

Crisis y sanidad: los directivos, ¿también estamos en crisis?



Por César Pascual Hernández

Vivimos momentos convulsos. La crisis económica ha reactivado el debate acerca de la sostenibilidad del sistema sanitario. Pero no parece haber reabierto el de la sostenibilidad de los directivos.

Avanzamos inexcusablemente hacia modelos de prestación de servicios sanitarios donde la voz de los ciudadanos, de la sociedad, tiene cada vez mayor peso. Sin embargo, uno tiene la impresión de que la voz de la sociedad, reconducida hacia planteamientos cada vez más proteccionistas, no tiene muy presente cómo la crisis económica incide en los servicios sanitarios.

Los directivos sanitarios ejercemos nuestra actividad en un entorno donde los riesgos van en aumento. El desarrollo de exigentes directrices de buen gobierno y la voluntad de los ciudadanos de hacer valer sus derechos plantean nuevos retos. En un entorno organizativo tan complejo como el nuestro, donde se está ejerciendo una presión sobre los hospitales y demás recursos de salud a través de diferentes vías, la tentación nos induce a confiar en las medidas utilizadas con distinto éxito en el pasado. Muchas de ellas se convierten en opciones instintivas para los directivos sanitarios. Sin embargo, el instinto puede llevarnos por el camino equivocado.

Hemos demostrado en los últimos años nuestra capacidad para buscar nuevos métodos fuera de la práctica profesional más ortodoxa que nos han permitido afrontar un entorno desafiante y altamente competitivo. Además, guste o no, somos los directivos sanitarios los que estamos en mejores condiciones que otros para intuir hacia dónde nos debe llevar la búsqueda de la sostenibilidad del sistema sanitario. Sin embargo, en un contexto de desaceleración económica, no nos queda otra opción que procurar por todos los métodos posibles aumentar el compromiso de los profesionales con la organización. Esto es lo que nos puede ayudar a estimular la productividad de los mismos y fomentar el deseo de ayudar al centro sanitario a superar los tiempos difíciles.

La descompensación entre la responsabilidad sobre los posibles errores y el nivel de control del trabajo puede resultar determinante en el ejercicio profesional de los directivos sanitarios que, día a día, nos dejamos la piel en el esfuerzo y evidenciamos muestras de talento, iniciativa, sacrificio, la capacidad de trabajo y superación como componentes esenciales para el éxito de las organizaciones sanitarias. Pero a los directivos se nos exige aprender a mirar lejos, sin desatender el día a día ni lo que ocurre en cada rincón de vuestros hospitales y centros de salud.

Transparencia, calidad, voz del paciente, resultados, desarrollo profesional, conciliación, eficiencia, accountability, sostenibilidad medioambiental, nuevas tecnologías que entran en obsolescencia cada vez antes… Todos ellos suponen nuevos paradigmas de la gestión sanitaria moderna en la que los gerentes y directivos podemos vernos abocados a una autentica crisis de identidad.

A la complejidad de la gestión en el sistema sanitario no se ha correlacionado la generosidad a la hora de otorgar competencias a los directores gerentes, que están obligados a actuar como auténticos directores generales de organizaciones sanitarias con herramientas de gestión de meros administradores. Estamos en un retorno hacia modelos de administración keynesianos que subyacen en las medidas que los distintos gobiernos están adoptando frente a la crisis económica mundial. Ello aboca irremediablemente a una mayor regulación restrictiva que hace prever aún más limitaciones (que no responsabilidades) en la capacidad de gestión, aunque aparentemente avanzamos en el sentido contrario.

Por ello se introduce en el complejo mundo de la gestión de las organizaciones sanitarias un nuevo elemento distorsionador, que es particularmente grave a nuestro entender: la contradicción y falta de coherencia entre los supuestos avances en la capacidad de gestión y libertad de toma de decisiones gestoras, y la regulación constrictora limitante que vuelve a subordinar la gestión sanitaria a un campo de juego restringido. Es decir el camino hacia una desresponsabilización que sin duda conducirá a un escenario desmotivante.

Mientras tanto, seguiremos hablando de gestión clínica, nueva gestión pública, nuevas formas de gestión, nuevos modelos… donde el directivo seguirá en segundo plano.

Crear pdfVer en pdf | Versión para imprimir de este documento Versión imprimir | Enviar la referencia de este documento por email enviar por email